“El caso Iguala, mero pretexto para realizar protestas”,
afirmó el tío de Peña Nieto.
Y tiene razón. Después de callar tantos años, de aguantar
tantas injusticias, tanta corrupción, tanto robo, tanta impunidad, tanta
delincuencia, tantas mujeres violadas, asesinadas y tiradas en carreteras como
bultos de basura, tantos desaparecidos, tantos muertos, tanta droga circulando
por el país, tanta mentira de los políticos, tantos desfalcos al erario, tanta
hambre, tanta miseria, tanta crueldad, sí 43 desaparecidos son una buena razón
para protestar, para exigir justicia.
Yo no digo que todos somos Ayotizinapa, prefiero decir que
Todos somos México, porque la desgracia es nacional. Basta con mencionar el
caso de la enfermera Erika Kassandra Bravo Caro, de 19 años, desaparecida en
Uruapan y encontrada torturada, apuñalada y con el rostro desollado. A ella,
muchísimos más, no se les cuenta entre los normalistas. Pero si 43 sirven para
representar a las miles de víctimas, pues que así sea.
¿O qué esperan, funcionarios del gobierno? ¿Qué sigamos de
agachones?
¿O quieren que todos nos manifestemos como el campesino
Agustín Gómez Pérez, de 18 años que se prendió fuego el 5 de diciembre frente
al Congreso del estado, en Tuxtla Gutiérrez, para exigir la liberación de su
tío, preso desde el 1º de mayo en el penal El Amate, acusado de abigeato?
Sólo así, el politiquillo frívolo, despilfarrador, elitista,
“el mirrey Velasco” liberó a Florentino Gómez Girón para que todo quedara en el
olvido, aprovechando que el Teletón tenía acaparada la atención nacional.
Pues que el caso Iguala sea un mero pretexto para realizar
protestas, para reclamarle al gobierno un alto a tantas chingaderas.
Todos estamos de acuerdo en que hay demasiada delincuencia en
este país, demasiadas injusticia, corrupción, impunidad, etc. Tenemos derecho a
protestar, a exigir que se aplique la ley. Es un reclamo legítimo. ¡Basta de
tantas muertes y desaparecidos! ¡Ni uno más! ¡Estamos hasta la madre! ¿Sí?
¿Cuánto es hasta la madre? ¿O estamos casi hasta la madre?
Hagámoslo por un México mejor. Porque… ¿sí queremos un México
mejor? ¿O sólo queremos un México sin Peña Nieto? ¿Queremos justicia o queremos
venganza? ¿Queremos que traigan a los 42 que faltan o que dejen de haber
secuestros y asesinatos? ¿Queremos repetir sin razonar o razonar lo que vamos a
repetir? ¿Somos activistas o montoneros? ¿Nos manifestamos en verdad o le
hacemos al cuento? ¿Sabemos por qué nos manifestamos y qué exigimos? ¿Sabemos
lo que haremos si no se obtiene lo que exigimos?
Todos somos Ayotizinapa, Todos somos México, está claro. ¿Qué
sigue?
Uno: Cambiar de presidente no solucionará las cosas. La
exigencia de la renuncia de Enrique Peña Nieto fue orquestada por Andrés Manuel
López Obrador que aspiraba a derrocar al presidente antes del primero de diciembre,
porque de acuerdo a la Constitución, hasta diciembre 1 del segundo año de
gobierno se pueden llevar a cabo nuevas elecciones, siendo depuesto el
presidente. Después de esa fecha el Congreso elije al sustituto. Y como el PRI
tiene mayoría, el sucesor obviamente sería del PRI.
Dos: Es casi seguro que los 42 normalistas fueron asesinados,
lamentablemente. Lo único que le queda al pueblo mexicano es continuar con la
exigencia de que se cumpla la ley. José Luis Abarca y su esposa, los autores
intelectuales ya están en la cárcel. Falta que se encarcele a sus aliados.
Tres: Para manifestarse hay que ser objetivos, congruentes y
racionales. Los partidos políticos, sindicatos y opositores del gobierno suelen
involucrarse con maestría en las marchas. No traen gafete, no los conocemos,
así que bien pueden infiltrarse. Eviten volverse marionetas en este tipo de
manifestaciones masivas.
Cuatro: Si quieren protestar, háganlo, pero infórmense e
informen. No se limiten a un insulto en internet o un comentario en esta
página. Si creen que eso es manifestarse están muy equivocados. Un activista de
verdad sale a la calle, le dedica su tiempo libre (y a veces completo) a una
causa. Podrán excusarse con un “es que no tengo tiempo”, entonces no están
hasta la madre.
Cinco: La desinformación es la peor epidemia entre los
pueblos. Aléjense de los partidos políticos, son los primeros en desinformar.
Ya sean de derecha o de izquierda. Lo único que les interesa es llevar agua a
sus molinos. Involucren a toda la gente a su alrededor en la vida política del
país. Investiguen. Que todos sepan. Que todos se informen. Participen. Vayan a
las urnas. Castiguen a los malos políticos.
Seis: El bienestar del país no radica en el regreso de los
normalistas. Al país le hacen falta muchas cosas. Reporten el semáforo
descompuesto, el abuso de las autoridades, a la vecina que se roba el agua y la
luz, exijan mejores transporte público. Comiencen con sus localidades. Junten firmas.
Hablen con sus vecinos. El verdadero activismo comienza de forma local. Hay
muchas formas de ayudar: la Cruz Roja, por ejemplo, asilos, orfanatos,
asociaciones no lucrativas.
Todos somos Ayotizinapa, Todos somos México.
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