Mis libros

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martes, 9 de diciembre de 2014

“El caso Iguala, mero pretexto para realizar protestas”, afirmó el tío de Peña Nieto.

“El caso Iguala, mero pretexto para realizar protestas”, afirmó el tío de Peña Nieto.

Y tiene razón. Después de callar tantos años, de aguantar tantas injusticias, tanta corrupción, tanto robo, tanta impunidad, tanta delincuencia, tantas mujeres violadas, asesinadas y tiradas en carreteras como bultos de basura, tantos desaparecidos, tantos muertos, tanta droga circulando por el país, tanta mentira de los políticos, tantos desfalcos al erario, tanta hambre, tanta miseria, tanta crueldad, sí 43 desaparecidos son una buena razón para protestar, para exigir justicia.

Yo no digo que todos somos Ayotizinapa, prefiero decir que Todos somos México, porque la desgracia es nacional. Basta con mencionar el caso de la enfermera Erika Kassandra Bravo Caro, de 19 años, desaparecida en Uruapan y encontrada torturada, apuñalada y con el rostro desollado. A ella, muchísimos más, no se les cuenta entre los normalistas. Pero si 43 sirven para representar a las miles de víctimas, pues que así sea.  

¿O qué esperan, funcionarios del gobierno? ¿Qué sigamos de agachones?

¿O quieren que todos nos manifestemos como el campesino Agustín Gómez Pérez, de 18 años que se prendió fuego el 5 de diciembre frente al Congreso del estado, en Tuxtla Gutiérrez, para exigir la liberación de su tío, preso desde el 1º de mayo en el penal El Amate, acusado de abigeato?

Sólo así, el politiquillo frívolo, despilfarrador, elitista, “el mirrey Velasco” liberó a Florentino Gómez Girón para que todo quedara en el olvido, aprovechando que el Teletón tenía acaparada la atención nacional.  

Pues que el caso Iguala sea un mero pretexto para realizar protestas, para reclamarle al gobierno un alto a tantas chingaderas.  

Todos estamos de acuerdo en que hay demasiada delincuencia en este país, demasiadas injusticia, corrupción, impunidad, etc. Tenemos derecho a protestar, a exigir que se aplique la ley. Es un reclamo legítimo. ¡Basta de tantas muertes y desaparecidos! ¡Ni uno más! ¡Estamos hasta la madre! ¿Sí? ¿Cuánto es hasta la madre? ¿O estamos casi hasta la madre?

Hagámoslo por un México mejor. Porque… ¿sí queremos un México mejor? ¿O sólo queremos un México sin Peña Nieto? ¿Queremos justicia o queremos venganza? ¿Queremos que traigan a los 42 que faltan o que dejen de haber secuestros y asesinatos? ¿Queremos repetir sin razonar o razonar lo que vamos a repetir? ¿Somos activistas o montoneros? ¿Nos manifestamos en verdad o le hacemos al cuento? ¿Sabemos por qué nos manifestamos y qué exigimos? ¿Sabemos lo que haremos si no se obtiene lo que exigimos?

Todos somos Ayotizinapa, Todos somos México, está claro. ¿Qué sigue?

Uno: Cambiar de presidente no solucionará las cosas. La exigencia de la renuncia de Enrique Peña Nieto fue orquestada por Andrés Manuel López Obrador que aspiraba a derrocar al presidente antes del primero de diciembre, porque de acuerdo a la Constitución, hasta diciembre 1 del segundo año de gobierno se pueden llevar a cabo nuevas elecciones, siendo depuesto el presidente. Después de esa fecha el Congreso elije al sustituto. Y como el PRI tiene mayoría, el sucesor obviamente sería del PRI.

Dos: Es casi seguro que los 42 normalistas fueron asesinados, lamentablemente. Lo único que le queda al pueblo mexicano es continuar con la exigencia de que se cumpla la ley. José Luis Abarca y su esposa, los autores intelectuales ya están en la cárcel. Falta que se encarcele a sus aliados.

Tres: Para manifestarse hay que ser objetivos, congruentes y racionales. Los partidos políticos, sindicatos y opositores del gobierno suelen involucrarse con maestría en las marchas. No traen gafete, no los conocemos, así que bien pueden infiltrarse. Eviten volverse marionetas en este tipo de manifestaciones masivas.

Cuatro: Si quieren protestar, háganlo, pero infórmense e informen. No se limiten a un insulto en internet o un comentario en esta página. Si creen que eso es manifestarse están muy equivocados. Un activista de verdad sale a la calle, le dedica su tiempo libre (y a veces completo) a una causa. Podrán excusarse con un “es que no tengo tiempo”, entonces no están hasta la madre.  

Cinco: La desinformación es la peor epidemia entre los pueblos. Aléjense de los partidos políticos, son los primeros en desinformar. Ya sean de derecha o de izquierda. Lo único que les interesa es llevar agua a sus molinos. Involucren a toda la gente a su alrededor en la vida política del país. Investiguen. Que todos sepan. Que todos se informen. Participen. Vayan a las urnas. Castiguen a los malos políticos.

Seis: El bienestar del país no radica en el regreso de los normalistas. Al país le hacen falta muchas cosas. Reporten el semáforo descompuesto, el abuso de las autoridades, a la vecina que se roba el agua y la luz, exijan mejores transporte público. Comiencen con sus localidades. Junten firmas. Hablen con sus vecinos. El verdadero activismo comienza de forma local. Hay muchas formas de ayudar: la Cruz Roja, por ejemplo, asilos, orfanatos, asociaciones no lucrativas.


Todos somos Ayotizinapa, Todos somos México.

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