Entonces, para que quede claro, el ídolo tata Cárdenas no fue quien declaró el subsuelo de la Nación y todos los productos que de él derivan propiedad del Estado, sino la Constitución de 1917. Él expropió los bienes de las empresas petroleras. Y no fue por todas las medallas que le han colgado sino porque se enojó porque las empresas petroleras sacaron su dinero del país.
Sugiero que lean mi artículo de ayer: http://antonioguadarramacollado.blogspot.mx/2014/07/pemex-propiedad-privada-de-sus.html
¿Quién estaba detrás de esto? El gobierno de Estados Unidos y su Doctrina Monroe: “América para los americanos”. Pues las empresas británicas y holandesas poseían el 70.5 % y las estadounidenses un 29.5 %.
Sin embargo, después de esto, la nueva empresa paraestatal, bautizada como PEMEX, podía seguir asociándose con empresas privadas para explorar y refinar petróleo. Justamente lo que se está discutiendo ahora en las reformas.
La gallina de los huevos de oro estaba en su mejor momento, así que los líderes sindicales, políticos e inversionistas nacionales, durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, promovieron la prohibición a las empresas privadas.
Digamos que aplicaron la Doctrina Monroy: “México para los mexicanos.” Eso sí que es amor a la patria. ¡Sí, señor! ¿Qué no existe? ¿Cómo no? Nomás que tiene otros nombres: corrupción, gandallismo, nepotismo.
¿Qué ocurrió después? Se crearon varias empresas mexicanas que cobraban tres veces más que las empresas extranjeras, otras que ni existían, pero aparecían en la nómina y de la noche a la mañana se volvieron multimillonarias. Eso sí, al final del sexenio desaparecían.
Cabe aclarar que eso aplica principalmente para proveedores, algo fácil, pues al trabajo duro no le entran. Eso de refinar petróleo que lo hagan las empresas extranjeras. Si un empresario mexicano quiere poner una refinería, no puede, simplemente no-se-puede.
En 1976 el gobierno pidió a PEMEX que redujera el número de empleados, ya que eran muchos. Entonces el sindicato intentó despedir a algunos y estos hicieron público por primera vez el número de empleados inexistentes, "los aviadores", pero que cobraban su sueldo cada mes. Como consecuencia, no hubo despidos.
Para el sexenio de Carlos Salinas de Gortari la corrupción en el sindicato petrolero se había salido de control. El presidente tuvo que ponerle un alto. El líder sindical, La Quina, terminó en la cárcel.
Hay quienes dicen que PEMEX no está en quiebra, que sigue dando ganancias. De eso no queda duda, alcanzó para financiar la campaña electoral de Francisco Labastida en el 2000.
El problema de PEMEX es que jamás funcionó como debía. La prueba está en la deuda multimillonaria que todos los mexicanos estamos por heredar: 700 mil millones de pesos en pasivos laborales.