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miércoles, 30 de julio de 2014

PEMEX: propiedad privada de sus dirigentes

Para más fácil: lo que plantea la reforma energética es que inversionistas extranjeros inviertan y administren lo que los mexicanos no hemos sido capaces de hacer. Suena fácil para unos y catastrófico para otros.
Pero para entender este debate hay que conocer por lo menos lo básico de la historia del petróleo en México.
En 1882 se iniciaron en Tampico los primeros trabajos de exploración. En 1900 se llevaron a cabo las primeras perforaciones de pozos. En 1901 el gobierno mexicano creó las leyes que permitieron a empresas extranjeras hacer exploraciones de petróleo. En 1908 se construyó la primera refinería en Minatitlán. Ese mismo año en Dos Bocas, Veracruz, el pozo que podría haber sido el más importante de México se incendió. Se consumieron en las llamas cien mil barriles de petróleo por día, durante dos meses, hasta que el fuego se extinguió.
En 1910, cerca de Tuxpan, Veracruz brotó del pozo un chorro de petróleo que los trabajadores no pudieron controlar por cuatro meses, desperdiciando alrededor de dos millones de barriles. En 1912 el gobierno decretó un impuesto de 20 centavos por tonelada métrica de petróleo. Aumentó este impuesto en 1914 a 75 centavos más otro impuesto de 10 centavos. En 1915 había en México 52 compañías petroleras. Estas empresas no sólo invirtieron en refinerías, también en la creación de la mayor parte de las vías férreas que actualmente existen, las cuales también fueron expropiadas por Lázaro Cárdenas.
En 1916, en Tampico brotó un chorro de petróleo de 180 metros de altura, destruyendo la torre de perforación. Fue en su momento, el pozo de mayor producción del mundo. México se volvió famoso por su petróleo y los inversionistas llegaron de todas partes del mundo; tanto así que para 1916 habían 400 petroleras en México. Muchas fracasaron por falta de infraestructura, inversión y otros motivos.
El primer intento de expropiación del petróleo sucedió en el gobierno de Victoriano Huerta, quien no tenía buenas relaciones con el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson. En el Artículo 27 de la Constitución de 1917 se declaró propiedad del Estado el subsuelo de la Nación y todos los productos que de él derivan. Pero faltaron muchas clausulas. Por lo tanto en 1918 Carranza publicó cinco decretos más, en los que exigía cuentas claras a las compañías petroleras, pero éstas se hicieron de oídos sordos.
En 1925 Plutarco Elías Calles decretó una ley que obligaba a las empresas a solicitar la confirmación de los derechos al subsuelo adquiridos antes de la Constitución de 1917. En 1935 Lázaro Cárdenas creó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. En otras palabras un batallón electoral. En 1937 el sindicato se fue a huelga y la economía se paralizó por veinte días. El presidente tuvo que intervenir para que los obreros volvieran a trabajar. Las 15 petroleras existentes fueron obligadas a satisfacer las demandas de los trabajadores.
Las compañías británicas y holandesas anunciaron una campaña internacional en la prensa contra el gobierno mexicano y retiraron sus fondos de los bancos mexicanos. En venganza, Lázaro Cárdenas decretó la expropiación a los bienes de las compañías petroleras, y utilizó estas palabras: “por su actitud rebelde”. Las empresas británicas y holandesas poseían el 70.5 % y las estadounidenses un 29.5 %.
Ahora bien, esta expropiación fue respaldada por el gobierno de Estados Unidos para eliminar de la competencia a las empresas británicas y holandesas, aplicando la Doctrina Monroe: “América para los americanos”. Antes de la expropiación México era el principal competidor de Estados Unidos en el mercado internacional de petróleo; después se incrementó la dependencia de México de productos petroleros norteamericanos.
Tras la expropiación llegó la indemnización y el gobierno mexicano adoptó una deuda millonaria, justo cuando menos podía pagarla. Se terminó de pagar a estas empresas en 1962, sin embargo el pueblo siguió pagando esto décadas más tarde.
Entonces surgió PEMEX… sin fuerza laboral, pues los administradores, técnicos y empleados eficientes se fueron del país, siguiendo a las empresas con las que habían trabajado. Se quedaron los líderes sindicales y los empleados incompetentes y los que no eran se hicieron de acuerdo al nuevo sistema sindical mexicano. Entró gente irresponsable, corrupta y altanera. Y lo peor de todo: los nuevos dirigentes adoptaron la actitud de un junior que hereda las empresas de papá. Se distribuyeron plazas con gran nepotismo, aumentando de forma innecesaria el número de trabajadores en un 25% en los primeros dos años y 50% veinte años después. Pero reduciendo la producción de sesenta y cuatro millones de barriles en 1927 a cincuenta y siete millones en 1947.
Con la expropiación petrolera y el nacimiento de PEMEX llegó la corrupción de funcionarios, la venta de plazas, malversación de fondos, el robo de materiales y gasolina, inventarios excesivos, subsidios del gobierno, la quiebra y la deuda pública. Se han dilapidado y saqueado los recursos petroleros. PEMEX ha sido propiedad privada de sus dirigentes desde su creación. 
Quienes tuvieron una línea telefónica en los años ochenta saben perfectamente que mientras TELMEX fue administrada por el gobierno era extremadamente deficiente. Hay quejas sobre el servicio, pero no se comparan con las de aquellos años. Quizá, ojalá, dentro de algunos años veremos los beneficios de estas reformas energéticas.  

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