Mis libros

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viernes, 21 de agosto de 2015

Papá gobierno

Me preguntan si estoy a favor de un gobierno capitalista o monárquico. Por supuesto que estoy en contra de las monarquías, y lo he dicho muchas veces. Sobre los gobiernos capitalistas también tengo muchas críticas, y hago a diario. Sólo que hoy por la muerte de Chávez parece que sólo estoy en contra de los gobiernos socialistas.
 
Los motivos por los cuales estoy en contra de los gobiernos socialistas son los siguientes: 
Primero: pienso que el socialismo, además de ser una utopía, no es el problema principal, sino sus líderes que tarde o temprano corrompen el sistema. El cuento ya lo sabemos: llega el caudillo, rescata al pueblo del dictador, impone su gobierno, le quita a los ricos para darle a los pobres, elimina la propiedad privada y se adueña de los medios de comunicación. Basta con echar un vistazo a Cuba, cuyas ciudades parecen haberse estancado en los años cincuenta, y ahora en Venezuela, que está estancada en los años ochenta. Es decir, no hay modernidad porque todo lo controla el Estado, y todo se mantiene en la miseria.

Quitarle a los ricos para dárselo a los pobres, es algo que simplemente no admito. Visto desde otra perspectiva: que todos ganen lo mismo. En realidad lo que hace el gobierno socialista es una inmensa cortina de humo tras la cual construye todas las condiciones posibles para que el ciudadano dependa de él, papá gobierno. Todo gratis o bien barato a cambio de sumisión. Es como el esposo machista que le dice a su esposa: “¿Estás mal comida? No. ¿Estás mal vestida? No. ¿Estás mal cogida? No. Tons’ no estés chingando.”

Qué fácil para los que menos se esfuerzan. Incluso repruebo esto de los gobiernos capitalistas. Yo trabajo, y trabajo mucho. Pero a mí me pagan con recibos de honorarios, no tengo seguro social, ni prestaciones, ni abono sexenal, ni aguinaldo. Esas son las condiciones y no puedo hacer nada. Pero hay mucha gente que no trabaja, que no paga impuestos y reciben dinero porque van a la prepa, servicios médicos gratuitos porque viven en zonas pobres o marginadas, litros y litros de leche con descuento por esto y por lo otro.

Viéndolo de esa manera llego a la conclusión de que el capitalismo y el socialismo son hermanos gemelos sólo que con nombres distintos. Ambos absorben todo el poder, usan la demagogia y finalmente quienes están en el gobierno son los que salen ganando.

Los gobernantes que se dicen socialistas aseguran que el control de los medios de producción lo tiene la sociedad organizada, pero en realidad lo controla el Estado. Pero para que haya una economía saludable es necesaria la empresa privada, nos guste o no; así como un gobernante. Sé que a muchos de nosotros no nos agrada la idea de que Peña Nieto sea el presidente de México. Y si fuera otro pensaríamos lo mismo. Y si fuese López Obrador yo también lo estaría criticando. Es naturaleza de los gobernados criticar a sus gobernadores. En fin. Volviendo a los gobiernos socialistas.

Tener al Estado al frente de todas las empresas, o como dirían algunos, como Gran Empleador, no funciona. Lo hemos visto en México y en otras partes del mundo. Muchos no lo saben por su edad, pero quienes sufrieron con Telmex cuando pertenecía al Estado sabrán que eso sí era mal servicio.
 
Además, cuando el gobierno es el empleador es dueño de sus empleados a la hora del voto: “Yo papá gobierno soy el que te da trabajo, casa, comida y servicios médicos. Me perteneces. Si no votas por mí te va a cargar la chingada.”
Sólo así logran mantenerse en el poder.
Cuando el Estado emplea al pueblo trae consigo muchísimos problemas: mala administración, empleados irresponsables, servicios deficientes, pues al carecer de fines de lucro, carece de intereses por la productividad y la multiplicación del capital; y por supuesto genera inflación.

Se dirán muchas cosas sobre las empresas privadas, pero gracias a eso, todos nosotros hoy en día tenemos internet, computadoras, teléfonos inteligentes, autos modernos y un sinfín de cosas. Sí, sí, dirán que se puede vivir sin ello. Pero no lo hacemos. Y aunque no nos guste el verdadero motor de un país es la empresa privada.
También estoy de acuerdo con ustedes con que ningún monopolio es bueno.

¿Quién se traga el cuento de que en el socialismo todo es de todos? La verdad es que papá gobierno es quien toma las decisiones y son sus más fieles seguidores los que se llevan la mejor tajada. Y el ciudadano no es dueño de nada.

jueves, 20 de agosto de 2015

¿Un corredor cultural en Chapultepec?

Sinceramente me pregunto en qué estarán pensando en la administración de Miguel Ángel Mancera con respecto a las necesidades de la ciudad de México. ¿Un corredor cultural en Chapultepec? Es decir, un segundo piso sobre la avenida Chapultepec con parques, restaurantes, salas de cine, galerías de arte, espacios de iniciación artística para niños y jóvenes, centros de formación musical y literaria y talleres de autogestión cultural. Suena fantástico. Sería fantástico si eso se construyera en una ciudad cuya infraestructura fuera de primer nivel.

Hoy en día con un GPS es muy fácil llegar a cualquier lugar, pero y si uno no tiene un aparato de esos o internet en su celular para revisar Google maps, ya se jodió porque en el D.F., Establo de México y muchas otras ciudades la señalización de las calles está por la calle de la amargura. ¿Cuántos de ustedes no se han perdido porque no hay nombres de calles en las esquinas? O peor aún, están detrás de un árbol y ni cómo saber para dónde apunta la flecha. ¿Y qué tal esas avenidas que cambian de nombre cada cinco cuadras? Un ejemplo: El Eje 2 Nte. (Que para empezar no entiendo para qué chingados le ponen nombre de eje y otros nombres.) Norte Transval se convierte en Canal del Norte, luego en Manuel González para finalmente transmutar a Eulalia Guzmán.

En mi opinión hay otras prioridades en la ciudad, como solucionar el problema de tránsito en las intersecciones más congestionadas de la ciudad, como, Río Churubusco, Viaducto, José Vasconcelos (Circuito en general), Insurgentes y Guerrero, Reforma e Insurgentes, Periférico a la altura de Polanco, Eduardo Molina y circuito, las colonias Roma y Condesa y muchas más. ¿Cómo? Con distribuidores viales.

¿No sería mucho más barato que se coordinaran los semáforos? Hay cientos que no duran más de treinta segundos en verde. O peor aún: uno en verde y el que sigue en rojo. Y por si eso no era suficiente, a un microbusero se le ocurre subir pasaje justo cuando la luz se pone en verde.

Pero eso sí, ya hay nuevo reglamento de tránsito. Nuevas razones para infraccionar. ¿Y los cursos de manejo? En este país se entregan licencias como si fuera puesto de tamales. Es como entregarle un cigarro de mariguana a un adolescente, esperar a que se lo fume para regañarlo y luego meterlo a un centro de rehabilitación.


Sí, suena muy cool eso de corredor cultural en Chapultepec y muy pro eso del nuevo reglamento de tránsito, pero no se debe pintar la casa sin antes lavar las paredes.

Las cárceles

Elba Esther Gordillo está con un pie en la cárcel y el otro en su casa; El Chapo se fuga de prisión con ayuda de los celadores; un joven en el aeropuerto es acusado de transportar droga en su maleta; hay cientos de presuntos culpables en cárceles sobrepobladas y los políticos jamás son juzgados. Mientras tanto en Suecia este año cerraron cuatro cárceles y un centro de rehabilitación por falta de delincuentes.

El número de reclusos en Suecia, cuya población es de 9,5 millones, se redujo entre 2011 y 2015 a 4.852 presos. Ni siquiera la mitad de lo que le cabe al Auditorio Nacional. Y uno se pregunta: ¿cómo le hacen? La fórmula parece sencilla: mejorar la infraestructura y el método de educación, erradicar la corrupción, crear fuentes de empleo y así, puede surgir un centenar de ideas.

"Creemos que los esfuerzos que hemos invertido en la rehabilitación y en la prevención del crimen han tenido un impacto", dijo el jefe de los Servicios Penitenciarios, Nils Öberg.
El profesor de Criminología de la Universidad de Estocolmo, Hanns von Hofer, indicó que la caída del número de presidiarios se puede atribuir a un cambio en la política de sanciones, con libertado condicional en lugar de penas por delitos de robo menores, de acuerdo con el periódico inglés The Guardian.

México, con una población de 121 millones de habitantes, tiene 233,537 reos en todo el país, con una infraestructura para sólo 169,900.

Esto no es ningún consuelo, pero sí creo que vale la pena echar un vistazo a otros países:
Estados unidos, con una población de 322 millones, tiene 2,3 millones de personas en la cárcel . En China, con una población de 1,376 millones (diez veces la población de México), hay 1,6 millones; en India 681.000, Rusia 385.135, y Brasil hay 548.003.

Estas cifras pueden parecer alarmantes; sin embargo, esto significa muchas cosas. Por ejemplo el nivel de tolerancia de cada país, como Estados Unidos, Rusia, Singapur y Kazakstán. El número de reos no necesariamente se traduce a delincuentes (muchas veces es por infracciones de tránsito o beber bajo el influjo de alcohol o drogas, como en Estados Unidos). Un número bajo puede significar que la población no rompe las reglas, como en el caso de Japón, o que las autoridades, como en México, son incapaces de encarcelar a los verdaderos delincuentes. En México únicamente se castiga el 2% de los delitos cometidos, debido a que las víctimas no denuncian, las autoridades no le dan seguimiento y/o por corrupción liberan al culpable.

En número de reos por cada cien mil habitantes es el siguiente.

Estados Unidos: 716
Rusia: 577
Kazakstán: 400
Singapur: 273
México: 206
España: 159
Inglaterra: 154
Australia: 133
Canadá: 117
Italia: 113 
Grecia: 102
Alemania: 87 
Suecia: 78
Japón: 59