Me preguntan si estoy a
favor de un gobierno capitalista o monárquico. Por supuesto que estoy en contra
de las monarquías, y lo he dicho muchas veces. Sobre los gobiernos capitalistas
también tengo muchas críticas, y hago a diario. Sólo que hoy por la muerte de
Chávez parece que sólo estoy en contra de los gobiernos socialistas.
Los motivos por los cuales estoy en contra de los gobiernos socialistas son los siguientes:
Primero: pienso que el socialismo, además de ser una utopía, no es el problema principal, sino sus líderes que tarde o temprano corrompen el sistema. El cuento ya lo sabemos: llega el caudillo, rescata al pueblo del dictador, impone su gobierno, le quita a los ricos para darle a los pobres, elimina la propiedad privada y se adueña de los medios de comunicación. Basta con echar un vistazo a Cuba, cuyas ciudades parecen haberse estancado en los años cincuenta, y ahora en Venezuela, que está estancada en los años ochenta. Es decir, no hay modernidad porque todo lo controla el Estado, y todo se mantiene en la miseria.
Quitarle a los ricos para dárselo a los pobres, es algo que simplemente no admito. Visto desde otra perspectiva: que todos ganen lo mismo. En realidad lo que hace el gobierno socialista es una inmensa cortina de humo tras la cual construye todas las condiciones posibles para que el ciudadano dependa de él, papá gobierno. Todo gratis o bien barato a cambio de sumisión. Es como el esposo machista que le dice a su esposa: “¿Estás mal comida? No. ¿Estás mal vestida? No. ¿Estás mal cogida? No. Tons’ no estés chingando.”
Qué fácil para los que menos se esfuerzan. Incluso repruebo esto de los gobiernos capitalistas. Yo trabajo, y trabajo mucho. Pero a mí me pagan con recibos de honorarios, no tengo seguro social, ni prestaciones, ni abono sexenal, ni aguinaldo. Esas son las condiciones y no puedo hacer nada. Pero hay mucha gente que no trabaja, que no paga impuestos y reciben dinero porque van a la prepa, servicios médicos gratuitos porque viven en zonas pobres o marginadas, litros y litros de leche con descuento por esto y por lo otro.
Viéndolo de esa manera llego a la conclusión de que el capitalismo y el socialismo son hermanos gemelos sólo que con nombres distintos. Ambos absorben todo el poder, usan la demagogia y finalmente quienes están en el gobierno son los que salen ganando.
Los gobernantes que se dicen socialistas aseguran que el control de los medios de producción lo tiene la sociedad organizada, pero en realidad lo controla el Estado. Pero para que haya una economía saludable es necesaria la empresa privada, nos guste o no; así como un gobernante. Sé que a muchos de nosotros no nos agrada la idea de que Peña Nieto sea el presidente de México. Y si fuera otro pensaríamos lo mismo. Y si fuese López Obrador yo también lo estaría criticando. Es naturaleza de los gobernados criticar a sus gobernadores. En fin. Volviendo a los gobiernos socialistas.
Tener al Estado al frente de todas las empresas, o como dirían algunos, como Gran Empleador, no funciona. Lo hemos visto en México y en otras partes del mundo. Muchos no lo saben por su edad, pero quienes sufrieron con Telmex cuando pertenecía al Estado sabrán que eso sí era mal servicio.
Además, cuando el gobierno es el empleador es dueño de sus empleados a la hora del voto: “Yo papá gobierno soy el que te da trabajo, casa, comida y servicios médicos. Me perteneces. Si no votas por mí te va a cargar la chingada.”
Sólo así logran mantenerse en el poder.
Cuando el Estado emplea al pueblo trae consigo muchísimos problemas: mala administración, empleados irresponsables, servicios deficientes, pues al carecer de fines de lucro, carece de intereses por la productividad y la multiplicación del capital; y por supuesto genera inflación.
Se dirán muchas cosas sobre las empresas privadas, pero gracias a eso, todos nosotros hoy en día tenemos internet, computadoras, teléfonos inteligentes, autos modernos y un sinfín de cosas. Sí, sí, dirán que se puede vivir sin ello. Pero no lo hacemos. Y aunque no nos guste el verdadero motor de un país es la empresa privada.
También estoy de acuerdo con ustedes con que ningún monopolio es bueno.
¿Quién se traga el cuento de que en el socialismo todo es de todos? La verdad es que papá gobierno es quien toma las decisiones y son sus más fieles seguidores los que se llevan la mejor tajada. Y el ciudadano no es dueño de nada.
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