Mis libros

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domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Realmente existió Juan Diego? ¿En verdad se le apareció la virgen?



Según la iglesia católica, fray Toribio Paredes de Benavente, mejor conocido como Motolinía, evangelizó a Juan Diego y a su esposa en 1528. Pero…

Motolinía no escribió nada sobre este hecho tan importante para la iglesia católica. No existe una sola epístola en que mencione a Juan Diego ni las apariciones de la virgen. En ese año fue acusado de intentar independizar a la Nueva España. Se cree que entre 1528 y 1529 se fue a Guatemala para estudiar la fundación de misiones. Llegó hasta Nicaragua desplegando una amplia acción evangelizadora, en el curso de la cual aprendió algunas lenguas indias y sus instituciones y cultura.

Por otra parte, fray Juan de Zumárraga, arzobispo franciscano, quien dice la iglesia católica recibió a Juan Diego, jamás escribió algo sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe, que supuestamente se le apareció a Juan Diego entre el 9 y 12 de diciembre de 1531. Un dato importante es que no existe documento alguno entre 1531 y 1548 que narre sobre las apariciones de la virgen de Guadalupe. Curiosamente, dice la iglesia que en el mismo año, 1548, murieron Juan Diego y fray Juan de Zumárraga. Muchos dirían que esto no prueba ni niega los acontecimientos. Pero no es posible que un arzobispo, siendo testigo de tal hallazgo, se lleve tan importante información a la tumba. Se colige entonces que Zumárraga jamás fue testigo de las apariciones de la virgen de Guadalupe.

Palabras de Zumárraga: «Ya no quiere el redemptor del mundo que se hagan milagros, porque no son menester; pues esta nueva sancta fe tan fundada por tantos millares de milagros como tenemos en el testamento viejo y nuevo. Lo que pide y quiere es: vidas milagrosas; Xprianos humildes, pacientes y caritativos; porque la vida perfecta de vn christiano vn continuado milagro es en la tierra. »

Entonces si fray Juan de Zumárraga jamás escribió algo sobre las apariciones, ¿cuándo es que inicia la adoración a la Virgen de Guadalupe?

A partir del dominico fray Alonso de Montúfar, segundo arzobispo de México, el guadalupanismo comienza a ser una tónica común en los arzobispos de México.

Tras lograr la conquista de México-Tenochtitlan los españoles instalaron en el Tepeyac —donde anteriormente se encontraba un adoratorio a la diosa Tonantzin, que significa Nuestra Madre— una imagen de la virgen hallada por un pastor cerca del riachuelo de Guadalupe en Extremadura España, justamente donde nació Hernán Cortés.

Pero la virgen que ellos traían no es la misma que todos conocemos. Hernán Cortés, que llegó a América con un estandarte de aquella virgen (ya desde entonces morena), con el Niño Jesús sobre el brazo izquierdo, en la mano derecha un cetro de cristal y bajo sus pies una media luna humillada, (el símbolo del Islam).

La imagen de la virgen que hoy conocemos tiene una media luna bajo sus pies. ¿Por qué? Porque está humillando a los musulmanes que invadieron España por más de 800 años.

¿Cuál pudo ser la estatura de Juan Diego? Por ser indígena: un metro con cincuenta o sesenta centímetros. El ayate debió llegarle a la mitad de la pantorrilla. Es decir que medía, máximo, un metro con veinte centímetros. La imagen en la Basílica mide aproximadamente un metro con ochenta centímetros. Son sesenta centímetros de diferencia. Demasiado, para un hombre de tan corta estatura.

Fray Francisco de Bustamante aseguró en su sermón, el 8 de septiembre de 1556, que la imagen fue pintada por un indio llamado Marco, o Marcos. Y eso no es todo. La imagen inicial tenía una corona.

En 1573, año en que transcurría el arzobispado de Pedro Moya de Contreras, y futuro virrey de la Nueva España, el Papa Gregorio XIII concedió indulgencia plenaria y otras gracias a los fieles que visitaran el templo de la Bienaventurada Virgen de Guadalupe.

El médico José Ignacio Bartolache y Díaz de Pozada, hicieron un examen de la imagen con el apoyo de los pintores Andrés López, José Gutiérrez, Rafael Gutiérrez, Manuel García, y Mariano Vázquez para probar los materiales del ayate y los colores con que estaba pintado el cuadro. La comisión Bartolache, en 1787, encontró varias y significantes irregularidades: que la pintura tenía varias manos, que no era un ayate, sino una fina manta de palma; que estaba pegada sobre un bastidor de madera y que la imagen se estaba descascarando por hongos y humedad. Ya para 1895, la imagen estaba en tan mal estado, que tuvo que ser cambiada a escondidas del público, encargándose de ello el padre Plancarte. Para suplir al viejo cuadro se escogió uno que estaba en el convento de las Capuchinas en esta misma Ciudad de México. Burlándose de la gente Plancarte dijo que nunca había habido tal corona. Plancarte fue acusado públicamente de haberle borrado la corona a la Virgen de Guadalupe. Éste declaró que “tal vez por milagro desapareció la corona”. Y los fieles le creyeron.

Como el hecho de que años más tarde el ángel que sostiene a la Virgen apareciera con las alas pintadas de verde, blanco y rojo, siendo que en tiempos de la conquista aún no existía la bandera mexicana.

martes, 9 de diciembre de 2014

“El caso Iguala, mero pretexto para realizar protestas”, afirmó el tío de Peña Nieto.

“El caso Iguala, mero pretexto para realizar protestas”, afirmó el tío de Peña Nieto.

Y tiene razón. Después de callar tantos años, de aguantar tantas injusticias, tanta corrupción, tanto robo, tanta impunidad, tanta delincuencia, tantas mujeres violadas, asesinadas y tiradas en carreteras como bultos de basura, tantos desaparecidos, tantos muertos, tanta droga circulando por el país, tanta mentira de los políticos, tantos desfalcos al erario, tanta hambre, tanta miseria, tanta crueldad, sí 43 desaparecidos son una buena razón para protestar, para exigir justicia.

Yo no digo que todos somos Ayotizinapa, prefiero decir que Todos somos México, porque la desgracia es nacional. Basta con mencionar el caso de la enfermera Erika Kassandra Bravo Caro, de 19 años, desaparecida en Uruapan y encontrada torturada, apuñalada y con el rostro desollado. A ella, muchísimos más, no se les cuenta entre los normalistas. Pero si 43 sirven para representar a las miles de víctimas, pues que así sea.  

¿O qué esperan, funcionarios del gobierno? ¿Qué sigamos de agachones?

¿O quieren que todos nos manifestemos como el campesino Agustín Gómez Pérez, de 18 años que se prendió fuego el 5 de diciembre frente al Congreso del estado, en Tuxtla Gutiérrez, para exigir la liberación de su tío, preso desde el 1º de mayo en el penal El Amate, acusado de abigeato?

Sólo así, el politiquillo frívolo, despilfarrador, elitista, “el mirrey Velasco” liberó a Florentino Gómez Girón para que todo quedara en el olvido, aprovechando que el Teletón tenía acaparada la atención nacional.  

Pues que el caso Iguala sea un mero pretexto para realizar protestas, para reclamarle al gobierno un alto a tantas chingaderas.  

Todos estamos de acuerdo en que hay demasiada delincuencia en este país, demasiadas injusticia, corrupción, impunidad, etc. Tenemos derecho a protestar, a exigir que se aplique la ley. Es un reclamo legítimo. ¡Basta de tantas muertes y desaparecidos! ¡Ni uno más! ¡Estamos hasta la madre! ¿Sí? ¿Cuánto es hasta la madre? ¿O estamos casi hasta la madre?

Hagámoslo por un México mejor. Porque… ¿sí queremos un México mejor? ¿O sólo queremos un México sin Peña Nieto? ¿Queremos justicia o queremos venganza? ¿Queremos que traigan a los 42 que faltan o que dejen de haber secuestros y asesinatos? ¿Queremos repetir sin razonar o razonar lo que vamos a repetir? ¿Somos activistas o montoneros? ¿Nos manifestamos en verdad o le hacemos al cuento? ¿Sabemos por qué nos manifestamos y qué exigimos? ¿Sabemos lo que haremos si no se obtiene lo que exigimos?

Todos somos Ayotizinapa, Todos somos México, está claro. ¿Qué sigue?

Uno: Cambiar de presidente no solucionará las cosas. La exigencia de la renuncia de Enrique Peña Nieto fue orquestada por Andrés Manuel López Obrador que aspiraba a derrocar al presidente antes del primero de diciembre, porque de acuerdo a la Constitución, hasta diciembre 1 del segundo año de gobierno se pueden llevar a cabo nuevas elecciones, siendo depuesto el presidente. Después de esa fecha el Congreso elije al sustituto. Y como el PRI tiene mayoría, el sucesor obviamente sería del PRI.

Dos: Es casi seguro que los 42 normalistas fueron asesinados, lamentablemente. Lo único que le queda al pueblo mexicano es continuar con la exigencia de que se cumpla la ley. José Luis Abarca y su esposa, los autores intelectuales ya están en la cárcel. Falta que se encarcele a sus aliados.

Tres: Para manifestarse hay que ser objetivos, congruentes y racionales. Los partidos políticos, sindicatos y opositores del gobierno suelen involucrarse con maestría en las marchas. No traen gafete, no los conocemos, así que bien pueden infiltrarse. Eviten volverse marionetas en este tipo de manifestaciones masivas.

Cuatro: Si quieren protestar, háganlo, pero infórmense e informen. No se limiten a un insulto en internet o un comentario en esta página. Si creen que eso es manifestarse están muy equivocados. Un activista de verdad sale a la calle, le dedica su tiempo libre (y a veces completo) a una causa. Podrán excusarse con un “es que no tengo tiempo”, entonces no están hasta la madre.  

Cinco: La desinformación es la peor epidemia entre los pueblos. Aléjense de los partidos políticos, son los primeros en desinformar. Ya sean de derecha o de izquierda. Lo único que les interesa es llevar agua a sus molinos. Involucren a toda la gente a su alrededor en la vida política del país. Investiguen. Que todos sepan. Que todos se informen. Participen. Vayan a las urnas. Castiguen a los malos políticos.

Seis: El bienestar del país no radica en el regreso de los normalistas. Al país le hacen falta muchas cosas. Reporten el semáforo descompuesto, el abuso de las autoridades, a la vecina que se roba el agua y la luz, exijan mejores transporte público. Comiencen con sus localidades. Junten firmas. Hablen con sus vecinos. El verdadero activismo comienza de forma local. Hay muchas formas de ayudar: la Cruz Roja, por ejemplo, asilos, orfanatos, asociaciones no lucrativas.


Todos somos Ayotizinapa, Todos somos México.

lunes, 8 de diciembre de 2014

¿Crees que el Teletón es un negocio más que una fundación?

Sé que lo que voy a decir incomodará a los que odian el Teleton. Tenemos razones suficientes para desconfiar de las fundaciones, de Televisa, y del gobierno. Jamás he dado un peso a esta colecta. No sé si esto deba ser motivo de orgullo o de vergüenza. Son tantas las cosas que hemos escuchado sobre el Teleton que ya no sabemos dónde quedaron la verdad y la mentira. 

Que sirve para evadir impuestos. Es muy probable, pero también creo que si ese dinero fuera a dar a Hacienda terminaría en fondos de una campaña electoral o en mansiones en las Lomas. Que las empresas que donan sacan el dinero de la nómina de sus empleados, les guste o no. Esas sí que son chingaderas. Que es responsabilidad del gobierno, muy, pero muy cierto. El gobierno debe hacerse cargo de los gastos de cada uno de los CRITS, para eso pagamos impuestos, no para que la esposa del presidente se vaya de vacaciones con amigos alrededor del mundo o se compre departamentos en Miami.

Vivimos en un país tercermundista (con algunos fraccionamientos primermundistas) donde la atención médica es escasa o deficiente, y las familias más jodidas jamás pueden financiar terapias tan caras.

No tengo hijos, pero sí sé lo que es la miseria. Lo viví. Hubo días en los que no tuve para comer. Entonces imagino lo doloroso que debe ser tener un hijo con parálisis o algún síndrome, con un sueldo de tres mil pesos al mes y pienso que en esas circunstancias a mí me valdría madres cómo y de dónde viene la ayuda.

Nuestra obligación como ciudadanos es exigir a los gobiernos que mejoren los servicios de salud para que no haya fundaciones haciendo el trabajo que le corresponde al gobierno.

El reclamo en redes sociales no es suficiente. Si tanto les molesta la existencia y la forma en que se financia el Teleton organicen a sus comunidades y vayan a las oficinas de gobierno de su localidad y exijan mejores centros de salud. Y si no lo hacen quizá lo mejor será permitir que los que necesitan esa ayuda la reciban en el Teleton, muy a pesar de los rumores y odios añejos en contra de una televisora.


Aún así, no me gusta quedarme con la duda, entonces le pregunté a alguien que trabajó en un CRIT y esto fue lo que me respondió: 

—Hola, Lety. Hay gente que asegura que en los CRIT se le cobra a la gente que pide ayuda, ¿es cierto?

—Hola, trabajé en un Teletón, y es verdad, se cobra. Todos los servicios tienen un costo. Quizá eso no sea tan malo como todo lo demás. Hablando medicamente. Para mí, lo peor es el desperdicio de recursos humanos: un médico sólo ve ocho pacientes por día, cuando la capacidad real es de al menos doce.

„Todos los altos directivos son miembros del Regnum Cristi (el brazo civil de los legionarios de Cristo). Ellos, en comparación con un medico, tienen unos sueldos envidiables, superiores a los 35mil quincenales y de ahí para arriba, cuando un médico gana 12mil en promedio a la quincena.

„Su modelo de atención médica es malísimo, aunque lo promueven como el sistema de rehabilitación más grande del mundo y participan cada año en el “Best place to work”.

—¿Cuáles son las cosas buenas del Teletón o los CRITS?

—Han implementado tecnología que quizá si no lo hubieran traído, seguiríamos muy atrasados en rehabilitación médica. Específicamente los robots lokomat y armeos para rehabilitar el caminar. Han promovido el trabajar con base a procesos bien elaborados aunque no los ejecutan, sin embargo, las ideas son buenas. Se han certificado con acreditaciones internacionales, es decir esto garantiza que el servicio sea bueno, aunque desperdicien tiempo y espacio. Pienso que tienen la infraestructura muy sólida, pero andan en su nube de «somos, hacemos»... Bla, bla, bla, y no se dan cuenta del despilfarro. Si un paciente cumple 18 su modelo médico, al ser pediátrico, no permite que esas personas sigan recibiendo la atención. Y por lo tanto ahí se quedan en el olvido. Si abrieran a población de todas las edades, o ya no abrieran mas hasta incrementar la cobertura en los ya existentes sería la onda. Sin embargo es un paquete que nadie quiere. ¿Quién lo haría? El Estado no ha podido ni con la cobertura de salud básica. Imagínate para la discapacidad, es un tema complejo.

—¿Cuánto se le cobra a la gente?

—Se hace un estudio socioeconómico. De eso depende, según su capacidad de pago. Todos los servicios, todos tienen un costo, es decir si en un día el paciente va a psicología, consulta, tanque, robot y cada uno le cuesta 30 pesos paga 120, y así. Si ese día no trae dinero se les da una especie de crédito. Si rebasan cierta cantidad y ya no pueden pagar se les suspende el servicio hasta que paguen.

„Sin embargo si lo ves con objetividad no es caro en relación al costo real, claro si viviéramos en un país donde el salario mínimo te lo permitiera. Mira, en la consulta privada una atención de psicología está en 400, una médica en 500, una terapia en 400, y en lokomat en 800.

—¿Crees que el Teletón es un negocio más que una fundación?

—¿Y qué fundación no lo es?

„Ahora trabajo en una organización estatal para personas con discapacidad y el panorama tampoco es bueno: el gobierno ha visto en las personas con discapacidad una mina de oro, tierra virgen, votos seguros, claro, siguiendo la escuela que han dejado campañas como el Teletón. Ni a cual irle.

—Entonces podríamos concluir que a pesar de todo lo malo hay cosas buenas.

—Hay que ser objetivos.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La defensa de Chespirito

Después de escribir una novela sobre la virgen de Guadalupe pensé que nada podría generar más enojo en la sociedad mexicana. Vaya sorpresa que me llevé este fin de semana: Escribí que los programas de Chespirito fomentaban la violencia y estas fueron algunas respuestas de aquellos indignados: 

“Vete a la verga / Amargado / Es más estúpido el que escribió esto / Pinche envidioso / Chairo / Escritorcillo de cuarta, ya quisieras escribir personajes tan complejos como los de El Chavo / Eres un oportunista / Seguramente a ti te gustaba el programa y ahora lo niegas / Estás como el Peje. Nada más falta que cierres Reforma / Es una lástima que un escritor de tu talla escriba cosas así / Entonces nosotros también podríamos criticarte porque estás deformando y lucrando con la historia de México / Has perdido a un seguidor.”

Respondí a algunos de estos comentarios y alguien me escribió: “No deberías responderle así a los que te hacemos el favor de leerte.” A lo cual respondo —con el respeto que merecen y que les tengo a mis lectores— que todos los que me leen, lo hacen porque quieren, estoy seguro que la mayoría por interés, algunos por curiosidad y los menos, por morbo, pero, de ninguna manera, como un favor. Si yo le llamo a un/a amig@ y le pido que lea un texto mío, un texto que ella/él no tenía contemplado leer y lo hace, ahí, efectivamente me estaría haciendo un favor. Caso cerrado. Prosigo:

La libre expresión termina justo cuando comienzan los insultos y los berrinches. Lo peor de todo es que algunos ni siquiera leen de principio a fin lo que escribo.

Borré algunos comentarios y bloqueé a algunas personas. Incluso comenté en mi página los motivos y hasta eso les molestó a algunos, que argumentaron que yo era un arbitrario que censuraba a sus lectores. Después borré la publicación de mi página de Facebook, pensando que lo mejor sería darle gusto a los inconformes, los seguidores de Chespirito, a quienes había ofendido al decir que dicho programa de televisión promovía la estupidez. Incluso estuve a punto de cerrar mi página de Facebook. Se me quitaron las ganas de volver a publicar artículos u opiniones. Pensé que no valía la pena lidiar con gente terca, grosera o tonta. Luego me arrepentí de haber eliminado mi artículo; afortunadamente lo había dejado en mi blog: http://antonioguadarramacollado.blogspot.mx/ Y también cambié de opinión con respecto a cerrar mi página de Facebook. Si bien es cierto que no soporto la necedad y la estupidez, también es cierto que se trata de una minoría. La mayoría de mis lectores son gente pensante que con mucha frecuencia aporta ideas interesantes, lúcidas, objetivas.

Si yo escribiera para agradarle a la gente, mis publicaciones serían a tono alarmista, siempre insistiendo en una conspiración del gobierno en contra de nosotros “los humildes ciudadanos” —dejando a un lado toda objetividad—, jamás comentaría nada en contra de la iglesia, pondría una foto de Chespirito con un moño negro —con la frase entrañable de “Se nos fue un grande. Descanse en paz”—, celebraría todos los días festivos y frívolos con mis lectores y… ¿por qué no?, un chiste de vez en cuando. Seguramente tendría millones de seguidores. Pues ahora no me queda duda que a muchos les gusta que les den por su lado.

Pero no me interesa quedar bien con esa gente. Yo escribo lo que pienso. Trato de ser congruente y objetivo. No trabajo para ningún periódico, estación de radio, revista o programa de televisión, no tengo la obligación de repetir lo que muchos repiten. No necesito quedar bien con el dueño de una empresa. No soy nacionalista ni patriotero. No soy peñista, ni amloista ni calderonista ni chespiritoista ni guadalupano ni cristiano. Soy un librepensante.