En 1968 todavía no existía 24
horas. Jacobo Zabludovsky conducía con Pedro Ferriz Santa Cruz, padre de Pedro
Ferriz de con, el noticiero de 7:45 a 8:00 p.m. (Duraba 14 minutos, pero
descontando los comerciales se reducía a 9 o 10 minutos). Sin punto de
comparación con las cuatro horas que hoy tienen los noticieros matutinos y ni
hablar las siete horas que duraba "¿Y usted qué opina?" con Nino
Canún en la 69 de AM.
¿Por qué
únicamente se crucificó a Jacobo Zabludovsky por callar el 3 de octubre de 1968
si el noticiero también lo conducía Pedro Ferriz Santa Cruz?
Finalmente no
era culpa de ninguno de los dos. Primero, porque no existían los reportajes en
las calles, transmitiendo en vivo, ni siquiera tenían un departamento de
noticias. Se leían los periódicos al aire. Y segundo porque nadie,
absolutamente nadie que trabajara en televisión y radio podía contradecir al
gobierno. Ni siquiera con un chiste.
En la década
de los 70 Manuel el "Loco" Valdéz hizo un chiste en su programa
"El show del Loco", refiriéndose al ex-presidente como Don Bomberito
Juárez. Su programa salió del aire y él fue vetado.
A Julio
Scherer García se le ha colocado en un pedestal, pero se ha olvidado que el 3
de octubre de 1968, Excélsior, periódico que él dirigía, también minimizó los
acontecimientos y publicó en su primera plana: "Recio Combate al Dispersar
el Ejército un mitin de Huelguistas. 20 Muertos, 75 Heridos, 400 Presos".
Y el 4 de octubre, su encabezado de ocho columnas decía: "Sí va a haber
Juegos Olímpicos en México."
Eran momentos
de estricta vigilancia por parte de las autoridades. Esta mañana Rafael Cardona
dijo en el Mañanero que en uno de sus trabajos a él le tocaba recibir la información
de la presidencia y dictarles por teléfono a los que daban las noticias al
aire.
Fue hasta la
década de los 80 que comenzó a la apertura en la televisión, con programas como
¿Qué nos pasa? de Héctor Suárez; sin embargo, no se alcanzaba esa libertad de
expresión en la televisión mexicana que llegó en el año 2000, con Vicente Fox.
Se puede decir que Ernesto Zedillo también ayudó al prohibir menos que sus
antecesores. Aparecieron entonces las parodias políticas en tv como “El
privilegio de mandar” en Televisa y “Hechos de peluche”, en Tv Azteca, que
fueron censurados en el 2006.
Cuando se
habla desde la ignorancia es fácil declarar culpables, acusarlos de vendidos,
repetir como pericos lo que se escuchó en alguna parte, aunque no se sepa de donde
les llegó la información.