Mis libros

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viernes, 3 de julio de 2015

¿Por qué únicamente se crucificó a Jacobo Zabludovsky?

En 1968 todavía no existía 24 horas. Jacobo Zabludovsky conducía con Pedro Ferriz Santa Cruz, padre de Pedro Ferriz de con, el noticiero de 7:45 a 8:00 p.m. (Duraba 14 minutos, pero descontando los comerciales se reducía a 9 o 10 minutos). Sin punto de comparación con las cuatro horas que hoy tienen los noticieros matutinos y ni hablar las siete horas que duraba "¿Y usted qué opina?" con Nino Canún en la 69 de AM.
¿Por qué únicamente se crucificó a Jacobo Zabludovsky por callar el 3 de octubre de 1968 si el noticiero también lo conducía Pedro Ferriz Santa Cruz?
Finalmente no era culpa de ninguno de los dos. Primero, porque no existían los reportajes en las calles, transmitiendo en vivo, ni siquiera tenían un departamento de noticias. Se leían los periódicos al aire. Y segundo porque nadie, absolutamente nadie que trabajara en televisión y radio podía contradecir al gobierno. Ni siquiera con un chiste.
En la década de los 70 Manuel el "Loco" Valdéz hizo un chiste en su programa "El show del Loco", refiriéndose al ex-presidente como Don Bomberito Juárez. Su programa salió del aire y él fue vetado.
A Julio Scherer García se le ha colocado en un pedestal, pero se ha olvidado que el 3 de octubre de 1968, Excélsior, periódico que él dirigía, también minimizó los acontecimientos y publicó en su primera plana: "Recio Combate al Dispersar el Ejército un mitin de Huelguistas. 20 Muertos, 75 Heridos, 400 Presos". Y el 4 de octubre, su encabezado de ocho columnas decía: "Sí va a haber Juegos Olímpicos en México."
Eran momentos de estricta vigilancia por parte de las autoridades. Esta mañana Rafael Cardona dijo en el Mañanero que en uno de sus trabajos a él le tocaba recibir la información de la presidencia y dictarles por teléfono a los que daban las noticias al aire.
Fue hasta la década de los 80 que comenzó a la apertura en la televisión, con programas como ¿Qué nos pasa? de Héctor Suárez; sin embargo, no se alcanzaba esa libertad de expresión en la televisión mexicana que llegó en el año 2000, con Vicente Fox. Se puede decir que Ernesto Zedillo también ayudó al prohibir menos que sus antecesores. Aparecieron entonces las parodias políticas en tv como “El privilegio de mandar” en Televisa y “Hechos de peluche”, en Tv Azteca, que fueron censurados en el 2006.  

Cuando se habla desde la ignorancia es fácil declarar culpables, acusarlos de vendidos, repetir como pericos lo que se escuchó en alguna parte, aunque no se sepa de donde les llegó la información.

jueves, 2 de julio de 2015

Jacobo Zabludovsky

Hace uno o dos años un escritor, más o menos de mi edad, se jactaba de haber despreciado la mano que le tendió Jacobo Zabludovsky en un evento público. Su argumento de izquierda radical era que aquel periodista se había vendido al gobierno y que no merecía su saludo (el del joven escritor). Respeto sinceramente su forma de pensar. Este mundo con gente sin convicciones sería un desastre.

Nunca fui fan de Jacobo Zabludovsky y si acaso llegué a escuchar su noticiero en el radio algunas veces. No me gustaba porque en realidad él ya no daba las noticias, únicamente cedía los micrófonos a los corresponsales del otro lado de la línea telefónica, algo que se entiende, pues estaba en la octava década de su vida. Muchos quisiéramos llegar a esa edad y seguir trabajando. Jacobo Zabludovsky murió hoy a los 87 años de edad, lúcido.

Algo que no se le puede negar es su sabiduría, conocimiento y experiencia. Las pláticas con él deben haber sido como minas de oro. Tantas vivencias, tantas personalidades entrevistadas: Salvador Dalí, Fidel Castro, al Che Guevara, por mencionar algunos.

Con respecto a los años en que los medios tenían un bosal me resulta difícil señalar a cualquier periodista con el dedo y etiquetarlo de traidor. Hay quienes hacen una comparación entre Jacobo Zabludovsky Julio Scherer. Pero no creo que sea válido ya que estaban en dos medios completamente distintos: la televisión es un medio masivo mientras que el periódico es para un segmento de la sociedad mucho menor, por lo tanto los gobiernos no han sido tan estrictos como con la televisión.

Es fácil criticar desde afuera y desde lejos. Todos asumimos que entendemos la política de este país, cuando la verdad es que ignoramos cómo funciona. Somos hormigas, aunque suene feo y aunque no nos guste, ante los gigantes que gobiernan el mundo: magnates y políticos. No tenemos ni la más mínima idea de lo que ocurre a puertas cerradas en los Pinos. ¿De qué hablaron Peña Nieto y el rey Felipe VI? Quién sabe. Los periodistas apenas si se enteran y de lo que se enteran, deben seguir una línea. Ahí están algunos ejemplos recientes de lo que ocurre cuando un periodista se pone al tú por tú con el gobierno: José Gutiérrez Vivó, Pedro Ferriz de con y Carmen Aristegui. Eso, viendo los casos menos peligrosos, en los que lo único que perdieron fue un empleo, mientras otros han sido asesinados.


Ahora que si revisamos la historia no debió ser nada fácil hacer periodismo en tiempos de Díaz Ordaz y Echeverría. Sin duda, Jacobo Zabludovsky ya fue enjuiciado en vida como el referente del periodismo oficialista en México. ¿Qué habrían hecho ustedes en su lugar? ¿A poco sí muy valientes? De baba se llena el plato. Para bien o para mal, a él le tocó estar en el noticiero más importante de aquellos años. Y si no hubiese sido él habría sido alguien más.