Mis libros

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jueves, 2 de julio de 2015

Jacobo Zabludovsky

Hace uno o dos años un escritor, más o menos de mi edad, se jactaba de haber despreciado la mano que le tendió Jacobo Zabludovsky en un evento público. Su argumento de izquierda radical era que aquel periodista se había vendido al gobierno y que no merecía su saludo (el del joven escritor). Respeto sinceramente su forma de pensar. Este mundo con gente sin convicciones sería un desastre.

Nunca fui fan de Jacobo Zabludovsky y si acaso llegué a escuchar su noticiero en el radio algunas veces. No me gustaba porque en realidad él ya no daba las noticias, únicamente cedía los micrófonos a los corresponsales del otro lado de la línea telefónica, algo que se entiende, pues estaba en la octava década de su vida. Muchos quisiéramos llegar a esa edad y seguir trabajando. Jacobo Zabludovsky murió hoy a los 87 años de edad, lúcido.

Algo que no se le puede negar es su sabiduría, conocimiento y experiencia. Las pláticas con él deben haber sido como minas de oro. Tantas vivencias, tantas personalidades entrevistadas: Salvador Dalí, Fidel Castro, al Che Guevara, por mencionar algunos.

Con respecto a los años en que los medios tenían un bosal me resulta difícil señalar a cualquier periodista con el dedo y etiquetarlo de traidor. Hay quienes hacen una comparación entre Jacobo Zabludovsky Julio Scherer. Pero no creo que sea válido ya que estaban en dos medios completamente distintos: la televisión es un medio masivo mientras que el periódico es para un segmento de la sociedad mucho menor, por lo tanto los gobiernos no han sido tan estrictos como con la televisión.

Es fácil criticar desde afuera y desde lejos. Todos asumimos que entendemos la política de este país, cuando la verdad es que ignoramos cómo funciona. Somos hormigas, aunque suene feo y aunque no nos guste, ante los gigantes que gobiernan el mundo: magnates y políticos. No tenemos ni la más mínima idea de lo que ocurre a puertas cerradas en los Pinos. ¿De qué hablaron Peña Nieto y el rey Felipe VI? Quién sabe. Los periodistas apenas si se enteran y de lo que se enteran, deben seguir una línea. Ahí están algunos ejemplos recientes de lo que ocurre cuando un periodista se pone al tú por tú con el gobierno: José Gutiérrez Vivó, Pedro Ferriz de con y Carmen Aristegui. Eso, viendo los casos menos peligrosos, en los que lo único que perdieron fue un empleo, mientras otros han sido asesinados.


Ahora que si revisamos la historia no debió ser nada fácil hacer periodismo en tiempos de Díaz Ordaz y Echeverría. Sin duda, Jacobo Zabludovsky ya fue enjuiciado en vida como el referente del periodismo oficialista en México. ¿Qué habrían hecho ustedes en su lugar? ¿A poco sí muy valientes? De baba se llena el plato. Para bien o para mal, a él le tocó estar en el noticiero más importante de aquellos años. Y si no hubiese sido él habría sido alguien más.

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