Mis libros

Mis libros

jueves, 17 de julio de 2014

Un nuevo linchamiento mediático

Mi madre me abandonó cuando yo tenía pocos meses de haber nacido. En palabras de ella, me dejó encargado con una señora, dueña de una guardería. Casi nueve años después una tía me arrebató de los brazos de mi madre adoptiva, primero con mentiras y luego con la promesa de que me llevaría con mi madre biológica. Para entonces mi corazón pertenecía a mi mamá Tina, una mujer que vivía para cuidar niños ajenos, pues cabe mencionar que no fui el único niño que le llevaron “encargado”, hubo otros que  luego regresaron con sus familias.
Hasta el día de hoy mi mamá Tina está entre las personas que más amo. Le agradezco siempre que me haya recibido en su casa y que me diera el mismo amor que a sus hijos biológicos. Tener hijos no es cosa fácil. Tener hijos adoptivos debe ser más complicado.
Ahora bien, adoptar más de siete mil niños merece el mejor de los reconocimientos políticos, civiles, mediáticos, pues en esta sociedad bipolar por un lado se lucha contra el aborto y por otro se tapan los ojos ante el altísimo número de orfandad.
Para muchos resulta sencillo condenar por maltratos físicos y abuso sexual de menores a Rosa Verduzco, directora del albergue “La Gran Familia”, el cual fue cateado en un operativo conjunto de la Policía Federal y el Ejército el martes pasado.
Al igual que Diego Santoy Riveroll y Florence Cassez, Mamá Rosa ha sido víctima del linchamiento mediático, la peor de las humillaciones que una persona puede sufrir. Muchos pensarán que la cárcel sería la peor, pero analizándolo detenidamente, mucha gente sale de la cárcel y retoma su vida, a pesar del dolor. Vuelve al anonimato. El linchamiento mediático, persigue al aludido por el resto de su vida. Monica Lewinsky escribió hace poco en una carta que hizo pública, que fue la mujer más humillada del mundo.
Diego fue acusado, declarado culpable por la muerte de dos niños y sentenciados a 138 años de cárcel. Sigue en la cárcel. Florence fue acusada de secuestro y delincuencia organizada y posesión de armas de fuego exclusivas del ejército. Fue sentenciada pero años después fue liberada.
Diego, Florence y Rosa, son ante la sociedad los malos. Ese es el gran poder del linchamiento mediático. De nada le ha servido —ni le servirá— a Florence Cassez un documental y un libro en los que narra su versión y de cómo fue víctima de Genaro García Luna y una extensa red de corrupción. Por la simple y sencilla razón de que la sociedad mexicana ya la juzgó y la declaró culpable. Caso cerrado. Lo mismo le ocurrió a Diego. En el juicio él acusó a su novia, Erika Peña Coss, de haber matado a sus hermanos, pero de nada le sirvió.
Rosa Verduzco sufrirá el mismo vía crucis. ¿Es culpable? No lo creo y menos tratándose de una mujer que ha dado asilo a más de siete mil niños en tantos años. Que recibía dinero de Vicente Fox, Martha Sahagún, Felipe Calderón, entre otros políticos. Yo también lo habría hecho en su lugar. Alimentar, vestir y educar quinientos niños debe ser carísimo. Por algo el escritor Jean Marie Le Clézio, Premio Nobel de Literatura 2008, escribió un texto sobre Rosa Verduzco y le cedió los derechos a la Casa, a perpetuidad.
Jean Meyer —investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y habitante de Zamora, Michoacán desde 1979— que conoce desde entonces a Rosa Verduzco, dijo en una entrevista que le hizo Héctor Aguilar Camín, que es falso que les den alimentos podridos a los niños.
Puede ser, pero para los gallos y las gallinas que viven en libertad en la banqueta de la entrada. Atrás tienen establo y puercos. Eso es alimento, como en cualquier sociedad campesina, con el que haces composta para los cultivos o se lo das a los animales. Esos muchachos comen espárragos, alcachofas, arándanos y otras frutillas.
En la misma entrevista Jean Meyer aseguró que aunque no tiene dinero para comprar cosas, “se las dan los agricultores locales. Los panaderos les dan diario pan, de las tortillerías también. Lo que le sobra lo regala. Un señor de la Merced le regala buenos pollos. Hay un señor en Zamora que les regala vales para gasolina. Una compañía lechera decidió donarles 500 litros de leche todos los días.” Niega que haya toneladas de basura y niños con piojos. Y sobre las acusaciones de abuso sexual respondió: “Sí es posible. Yo no puedo descartar que un empleado violara a una muchacha. Lo puedo creer. Imagínate, 600 personas de ambos sexos, es una peculiaridad de la institución. Más o menos es mitad y mitad, hombres y mujeres. Pero eso no necesitaba movilizar al ejército, es asunto de Ministerio Público. Necesitaban citar a la mujer y decirle «¿Sabe qué? Uno de sus empleados está haciendo esto…» O que lleguen con una orden de cateo y la persona que denunció diga «éste es el fulano». Lo que no entiendo es lo que ha pasado.”
Héctor Aguilar Camín respondió: “Ésa es una de las explicaciones fundamentales que hacen falta aquí. La absoluta desmesura con la que entraron a esa casa. Porque parecería que estuvieran tomando la fortaleza de “La Tuta" o del “Chapo” Guzmán. Dicen ellos que lo hacen para dar “seguridad perimetral” al sitio. ¿Qué es lo que iban a hacer para pensar que los niños podían salir en estampida? ¿Por qué no una intervención judicial común y corriente en busca de los niños?”
—Yo no te puedo contestar eso —dijo Jean Meyer—, pero abro un paréntesis. Hace tiempo que se dice que La Tuta está escondida en Zamora o Jacona, o que viaja de Jacona a Zamora. Cuando se nombró el comisionado [Alfredo Castillo] en enero y las autodefensas avanzaban y avanzaban, muchos Templarios se refugiaron en Zamora. Hace poco todavía me dijeron “La Tuta por ahí anda”. ¿Sería demasiado pensar que alguien dijo que Rosa Verduzco esconde a La Tuta?
—Ésa sería una explicación, pero la autoridad no ha dicho eso. Han entrado con increíble desmesura a una casa hogar absolutamente referencial… —añadió Héctor Aguilar Camín.
Sí fue un error. Fue un falso pitazo. Alguien dijo “ahí está La Tuta”. Pero no estaba —respondió Jean Meyer.
Sobre la Casa dijo: “Tienen maestros de la SEP, no particulares. Se cubren todos los grados desde primaria hasta prepa. Están comisionados. Tiene una escuela adentro. Hasta licenciatura de música. En esa casa escuchas música todo el día. Es el elemento cohesionador. Música clásica, banda de pueblo, coro… No hay televisión porque consideran que la televisión no es buena, pero hay una cineteca de primera calidad. Tienen una gran colección de películas con las que ningún otro niño de este origen puede soñar.”
Jean Meyer le contó a Héctor Aguilar Camín que Jean Marie Le Clézio le dijo la noche anterior que iba a escribir un texto “para la única santa que jamás tendrán en el valle de Zamora”.

Una vez más los mexicanos demuestran cuan injustos pueden ser.

Aquí la entrevista completa: http://www.nexos.com.mx/?p=21823
Aquí un video sobre Mamá Rosa y el albergue: https://www.youtube.com/watch?v=uScqtx6z4pc
Les recomiedo que lean los testimonios de Lydia Cacho y Alberto Ruy Sánchez:
http://www.sinembargo.mx/opinion/17-07-2014/25557
http://www.sinembargo.mx/opinion/18-07-2014/25579

No hay comentarios:

Publicar un comentario