Mi madre me abandonó cuando yo tenía pocos
meses de haber nacido. En palabras de ella, me dejó encargado con una señora,
dueña de una guardería. Casi nueve años después una tía me arrebató de los
brazos de mi madre adoptiva, primero con mentiras y luego con la promesa de que
me llevaría con mi madre biológica. Para entonces mi corazón pertenecía a mi
mamá Tina, una mujer que vivía para cuidar niños ajenos, pues cabe mencionar
que no fui el único niño que le llevaron “encargado”, hubo otros que luego regresaron con sus familias.
Hasta el día de hoy mi mamá Tina está entre
las personas que más amo. Le agradezco siempre que me haya recibido en su casa
y que me diera el mismo amor que a sus hijos biológicos. Tener hijos no es cosa
fácil. Tener hijos adoptivos debe ser más complicado.
Ahora bien, adoptar más de siete mil niños
merece el mejor de los reconocimientos políticos, civiles, mediáticos, pues en
esta sociedad bipolar por un lado se lucha contra el aborto y por otro se tapan
los ojos ante el altísimo número de orfandad.
Para muchos resulta
sencillo condenar por maltratos físicos y abuso sexual de menores a Rosa
Verduzco, directora del albergue
“La Gran Familia”, el cual fue cateado en un operativo conjunto de la Policía
Federal y el Ejército el martes pasado.
Al igual que Diego
Santoy Riveroll y Florence Cassez, Mamá Rosa ha sido víctima del linchamiento
mediático, la peor de las humillaciones que una persona puede sufrir. Muchos
pensarán que la cárcel sería la peor, pero analizándolo detenidamente, mucha
gente sale de la cárcel y retoma su vida, a pesar del dolor. Vuelve al anonimato.
El linchamiento mediático, persigue al aludido por el resto de su vida. Monica Lewinsky escribió hace poco en
una carta que hizo pública, que fue la mujer más humillada del mundo.
Diego fue acusado,
declarado culpable por la muerte de dos niños y sentenciados a 138 años de
cárcel. Sigue en la cárcel. Florence fue acusada de secuestro y delincuencia
organizada y posesión de armas de fuego exclusivas del ejército. Fue
sentenciada pero años después fue liberada.
Diego, Florence y
Rosa, son ante la sociedad los malos. Ese es el gran poder del linchamiento
mediático. De nada le ha servido —ni le servirá— a Florence Cassez un
documental y un libro en los que narra su versión y de cómo fue víctima de
Genaro García Luna y una extensa red de corrupción. Por la simple y sencilla razón
de que la sociedad mexicana ya la juzgó y la declaró culpable. Caso cerrado. Lo
mismo le ocurrió a Diego. En el juicio él acusó a su novia, Erika Peña Coss, de
haber matado a sus hermanos, pero de nada le sirvió.
Rosa Verduzco
sufrirá el mismo vía crucis. ¿Es culpable? No lo creo y menos tratándose de una
mujer que ha dado asilo a más de siete mil niños en tantos años. Que recibía dinero de Vicente Fox, Martha Sahagún, Felipe Calderón, entre otros políticos. Yo también lo habría hecho en su lugar. Alimentar, vestir y educar quinientos niños debe ser carísimo. Por algo el
escritor Jean Marie Le Clézio,
Premio Nobel de Literatura 2008, escribió un texto sobre Rosa Verduzco y le
cedió los derechos a la Casa, a perpetuidad.
Jean Meyer
—investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y habitante de
Zamora, Michoacán desde 1979— que conoce desde entonces a Rosa Verduzco, dijo
en una entrevista que le hizo Héctor Aguilar Camín, que es falso que les den alimentos podridos a los niños.
“Puede ser, pero para los gallos
y las gallinas que viven en libertad en la banqueta de la entrada. Atrás tienen
establo y puercos. Eso es alimento, como en cualquier sociedad campesina, con
el que haces composta para los cultivos o se lo das a los animales. Esos
muchachos comen espárragos, alcachofas, arándanos y otras frutillas.”
En la misma entrevista Jean Meyer
aseguró que aunque no tiene dinero para comprar cosas, “se las dan los
agricultores locales. Los panaderos les dan diario pan, de las tortillerías
también. Lo que le sobra lo regala. Un señor de la Merced le regala buenos
pollos. Hay un señor en Zamora que les regala vales para gasolina. Una compañía
lechera decidió donarles 500 litros de leche todos los días.” Niega que haya
toneladas de basura y niños con piojos. Y sobre las acusaciones de abuso sexual
respondió: “Sí es posible. Yo no puedo descartar que un empleado violara a una
muchacha. Lo puedo creer. Imagínate, 600 personas de ambos sexos, es una
peculiaridad de la institución. Más o menos es mitad y mitad, hombres y
mujeres. Pero eso no necesitaba movilizar al ejército, es asunto de Ministerio
Público. Necesitaban citar a la mujer y decirle «¿Sabe qué? Uno de sus
empleados está haciendo esto…» O que lleguen con una orden de cateo y la
persona que denunció diga «éste es el fulano». Lo que no entiendo es lo que ha
pasado.”
Héctor Aguilar
Camín respondió: “Ésa es una
de las explicaciones fundamentales que hacen falta aquí. La absoluta desmesura
con la que entraron a esa casa. Porque parecería que estuvieran tomando la
fortaleza de “La Tuta" o del “Chapo” Guzmán. Dicen ellos que lo hacen para
dar “seguridad perimetral” al sitio. ¿Qué es lo que iban a hacer para pensar
que los niños podían salir en estampida? ¿Por qué no una intervención judicial
común y corriente en busca de los niños?”
—Yo no te puedo contestar eso —dijo
Jean Meyer—, pero abro un paréntesis. Hace tiempo que se dice que La Tuta está
escondida en Zamora o Jacona, o que viaja de Jacona a Zamora. Cuando se nombró
el comisionado [Alfredo Castillo] en enero y las autodefensas avanzaban y
avanzaban, muchos Templarios se refugiaron en Zamora. Hace poco todavía me
dijeron “La Tuta por ahí anda”. ¿Sería demasiado pensar que alguien dijo que Rosa
Verduzco esconde a La Tuta?
—Ésa sería una explicación, pero la
autoridad no ha dicho eso. Han entrado con increíble desmesura a una casa hogar
absolutamente referencial… —añadió Héctor Aguilar Camín.
—Sí fue un
error. Fue un falso pitazo. Alguien dijo “ahí está La Tuta”. Pero no estaba
—respondió Jean Meyer.
Sobre la Casa dijo: “Tienen
maestros de la SEP, no particulares. Se cubren todos los grados desde primaria
hasta prepa. Están comisionados. Tiene una escuela adentro. Hasta licenciatura
de música. En esa casa escuchas música todo el día. Es el elemento
cohesionador. Música clásica, banda de pueblo, coro… No hay televisión porque consideran
que la televisión no es buena, pero hay una cineteca de primera calidad. Tienen
una gran colección de películas con las que ningún otro niño de este origen
puede soñar.”
Jean Meyer le contó a Héctor
Aguilar Camín que Jean Marie Le Clézio le dijo la noche anterior que iba a
escribir un texto “para la única santa que jamás tendrán en el valle de Zamora”.
Una vez más los mexicanos demuestran cuan injustos pueden ser.
Una vez más los mexicanos demuestran cuan injustos pueden ser.
Aquí la entrevista completa: http://www.nexos.com.mx/?p=21823
Aquí un video sobre Mamá Rosa y el albergue: https://www.youtube.com/watch?v=uScqtx6z4pc
Les recomiedo que lean los testimonios de Lydia Cacho y Alberto Ruy Sánchez:
http://www.sinembargo.mx/opinion/17-07-2014/25557
http://www.sinembargo.mx/opinion/18-07-2014/25579
Aquí un video sobre Mamá Rosa y el albergue: https://www.youtube.com/watch?v=uScqtx6z4pc
Les recomiedo que lean los testimonios de Lydia Cacho y Alberto Ruy Sánchez:
http://www.sinembargo.mx/opinion/17-07-2014/25557
http://www.sinembargo.mx/opinion/18-07-2014/25579
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