El GDF hizo una adecuación al «Hoy te toca ir en micro», ondeando la bandera del medio ambiente e imponiendo una de esas leyes que sólo sirven a... ya sabemos quién: las empresas automotrices. Autos con 15 años de antigüedad dejarán de circular dos veces a la semana.
Si en verdad les interesara el medio ambiente:
• Sacarían de circulación todas las chatarras que transitan por la ciudad, llamadas transporte público, (incluyendo a las porquerías que ingresan del EdoMex) y esos camiones de carga y construcción que echan humo como trenes del siglo XIX.
• Pondrían fin a todas las extorsiones de los Verificentros.
• Construirían líneas del metro en el Anillo Periférico, en lugar de un segundo piso para más carros nuevos, y las avenidas más transitadas de la ciudad.
• Y por supuesto impondrían verdaderas sanciones a las fábricas que son en realidad las que más contaminan.
Que no se puede, que no hay dinero, que la infraestructura. Patrañas. En Hong Kong el gobierno cobra el 100% de impuestos a la compra de autos. ¿Pagar el doble de lo que cuesta un auto? Parece excesivo, ¿verdad? Lo cierto es que con ese dinero se mantiene una de las mejores redes de metro del mundo. ¿Que ahí hasta los ricos viajan en metro? No, no es para tanto. No sé quién inventó esa estupidez. En Hong Kong, en Tokio y en Londres los ricos viajan en carros de lujo.
Pero la clase baja y media tienen un medio de transporte seguro, confortable, limpio y eficiente. Lo que está haciendo el GDF únicamente servirá para ahorcar más las vialidades de esta ciudad.
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