Ahora que el PAN está haciendo campaña electoral con eso
de la consulta popular sobre el aumento al salario mínimo, yo sugiero —digo, ya
de paso, ¿no?— que agreguen en su cuestionario estás preguntas: ¿Está usted de
acuerdo en que los políticos ganen más de un millón de pesos al año? ¿Está
usted de acuerdo en que haya diez partidos políticos y que despilfarren
millones de pesos en encuestas idiotas en vez de llevar manos a la obra?
La verdad es que en todo esto no hay más que mierda
política. Campaña de emergencia de un partido con las uñas enterradas en el
precipicio. ¿Para qué le mueven a los tamales si todavía no están cocidos?
Miguel Ángel Mancera, otro que nomás abrió la
boca para quedar bien con los más pobres, propuso que se aumente a 100 pesos.
Sí, cómo no. ¿Quién se la creyó? No quiero ser pesimista pero eso es inviable:
sería como guardar esos cien pesos en una caja llena de pólvora. ¿Alguien
tendrá un cerillo?
Pongamos un ejemplo: obligar a Wal Mart a que
le suba el sueldo a sus 131,000 empleados únicamente provocaría que la empresa
subiera los precios a todos sus productos —¿se acuerdan de la última vez que
subió el limón?—, porque en este país, los ricos jamás pierden. Me sonó a
título de telenovela. Ahora imaginemos que fuera en forma general. ¿Quién
pagaría ese aumento de sueldo? La ciudadanía.
México es un país maquilador, porque en
países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Holanda, Japón,
entre otros, los empleados no se dejan y porque están mejor preparados
académica, política y profesionalmente. Ellos generan las ideas, los grandes
inventos y descubrimientos científicos.
Y si en México se incrementara el salario
mínimo de manera tan abrupta, estas empresas terminarían por irse a otros
países donde la mano de obra salga barata.
Una vez más se ignora la base de todo este
problema: la formación académica. Si no se tienen escuelas, en todo el país,
hasta en el pueblo más pobre, con instalaciones y material didáctico adecuados,
alimentos, docentes capacitados y un buen plan de estudios no se podrán generar
alumnos preparados, quienes a futuro no lograrán ser empleados competentes; y
sin empleados competentes no hay productividad; y sin productividad no hay
dinero para las empresas; y si no hay dinero no hay sueldos más altos.
Como dato final: 60 % de los alumnos de
educación media superior que tomaron la prueba ENLACE este año reprobó
matemáticas. El 55 % apenas si comprende lo que lee.
¿Y los maestros cómo andan? Hace unas cuantas
semanas el 60% de los aspirantes que intentaron obtener una plaza de maestro de
primaria y secundaria en las escuelas públicas de México reprobaron. Uno
pensaría, bueno fueron unos mil maestros. ¡No! Reprobaron 79,032 aspirantes.
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