Hace algunos años se llevó a cabo un estudio psicológico, que consistía en situar a un hombre tirado en una calle por donde transitaban muchos peatones. Al principio nadie se detuvo a ver qué le sucedía a aquel hombre que se quejaba de un dolor de estómago. La indiferencia era asombrosa. Hasta que una mujer se detuvo un instante, dudó en ayudar, siguió su camino, regresó y finalmente le preguntó al hombre si necesitaba ayuda. Entonces las demás personas que caminaban por ahí comenzaron a imitar a la mujer. De pronto casi todos se detenían para ver u ofrecer su ayuda.
Conclusión: A la mayoría le importa una chingada lo que les suceda a los demás, aunque obstaculicen la banqueta por donde caminan. Seamos honestos: ¿Quién de ustedes se ha detenido en la calle para auxiliar a un indigente alcoholizado? Pero eso sí, cuando la ayuda se vuelve comunitaria o popular entonces muchos participan o fingen que quieren participar. Como ejemplo están el Ice bucket challenge y el Teletón.
Lo mismo sucede con las manifestaciones y los levantamientos armados. Hay que sumarse al grito de guerra, aunque no se entienda bien el motivo. La gran mentira sobre la independencia y la revolución mexicana es que el pueblo se levantó en armas. Lo mismo ocurrió con las autodefensas en Michoacán. La gente no hace ese tipo de cosas por sí solas, ni aquí ni en ninguna otra parte del mundo. Siempre hay alguien con poder y dinero dirigiendo la orquesta.
Pero para dirigir una orquesta tan grandota se necesita una batuta que hipnotice, que encienda a las masas. ¡Vamos, camaradas! ¡No se dejen engañar! ¡Detrás de estas modificaciones está la llamada Alianza por la calidad educativa, firmada por la directora del IPN, Yoloxóchitl Bustamante, quien acordó un nuevo sistema único de bachillerato, por lo que las escuelas de más alto nivel deben reducir sus estándares educativos para estar al nivel de otros centros educativos, en el cual el nivel es menor!
—Pues, ¿de cuál fumaron? —podríamos preguntarnos. Pero no fumaron. O por lo menos lo que fumaron no les provocó esto. La respuesta está en el primer párrafo de este artículo. Basta con que alguien se detenga en medio de la banqueta a preguntarle al hombre en el piso qué le sucede.
Pero volviendo a lo del IPN. En verdad se necesita tener un cuarto de neurona para creerse toda esta sarta de babosadas que les han metido por los oídos. Aquí va otro poco de lo que argumentan:
Dicen que las reformas promovidas por el gobierno de la República atraerán a las empresas extranjeras, a las que, aseguran, se les prometió mano de obra barata, y que reducir las ciencias de los planes de estudios es para quitarle el carácter científicos a la institución y propiamente a los alumnos, porque un centro de estudios científicos y tecnológicos en donde no se enseñan ciencias se convierte en una simple escuela de capacitación técnica.
Los voceros —que no son los organizadores, pues estos nunca dan la cara— dicen no estar de acuerdo con la forma en que hicieron el reglamento, de manera forzada, apresurada y excluyendo a la comunidad politécnica.
Primero, deberíamos aclarar este detalle olvidado por todos los que se están manifestando: las direcciones de las universidades públicas no están regidas por una democracia. Cuando un alumno se inscribe a una universidad se le entrega el plan de estudios y ya. “Vas pa’ dentro, chavo. El que sigue.” ¿De cuándo acá puede un alumno exigir si quiere o no tomar una materia?
Además, ¿qué les hace creer que con la reducción de materias el conocimiento queda secuestrado? El aprendizaje es personal. El que quiera más es libre de meterse a una biblioteca el tiempo que guste.
Para finalizar argumentan que el nuevo reglamento interno se pasa por encima a la Constitución y violenta tratados internacionales como la carta de los derechos humanos. ¿Cómo? ¡Que lo expliquen! ¿Por qué siempre tienen que utilizar argumentos tan burdos sin ir hasta el fondo?
¿Quién se beneficia con estas protestas? Opositores tanto de Yoloxóchitl Bustamante y del gobierno actual.
¿Cuántos de los inconformes con el nuevo reglamento interno del Politécnico se tomaron el tiempo de leerlo de principio a fin —y el anterior para cotejar y comparar— antes de entonar el grito de guerra? Es una pena que haya tanta gente ciega y sorda.
Aquí el documento para los que les interese:
http://www.ipn.mx/Documents/
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