Mis libros

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domingo, 19 de octubre de 2014

El efecto de la película “La dictadura perfecta”.

—Comadrita, ¿ya se enteró que la hija de la vecina está embarazada?
—¡Uy! Ya todo el fraccionamiento lo sabe.
—¿A poco saben quién es progenitor?
—Pues para que le miento, si sólo he escuchado rumores.
—No se haga, que bien sabe que su hijo anduvo por esos jardines.
—¡Maldita vieja chismosa! Eso se saca una por andar haciendo amistades con cualquiera.

Así veo el efecto de la película “La dictadura perfecta”, recién estrenada el jueves pasado. No lo niego, hasta yo me emocioné cuando vi el tráiler de la película. Pero ahora viendo el efecto (sin juzgar la película), me doy cuenta de que es como un secreto a voces. Sí, sí, ya todos sabemos lo que prometía la película, ya sabíamos o creíamos saber la forma en que se orquestó la postulación del candidato (de la película) a la presidencia.
Somos como la primera comadre de mi alegoría: nos encanta chismorrear sobre la política de nuestro país, creemos saberlo todo y criticamos con dureza. Y al mismo tiempo somos como la segunda comadre: cuando la culpa recae en nosotros nos indignamos.
¿Y en qué consiste nuestra culpa? En nuestra irresponsabilidad e incapacidad de educar y vigilar a ese hijo (el gobierno y los políticos.) Me pregunto y les pregunto: ¿Cuántos de ustedes salieron de la sala de cine deprimidos, enojados, con una mentalidad opuesta a la anterior, dispuestos a hacer un cambio positivo en su país? ¿Cuántos hicieron un análisis profundo? ¿Cuántos dejaron de ver la televisión desde entonces? ¿Cuántos decidieron hacer una huelga de consumo en la próxima venta del “Buen fin” y en las fiestas decemibrinas? ¿Cuántos…? Ya fue mucho…
Seamos honestos: Esta película, al igual que “El infierno”, “Un mundo maravilloso” y “La ley de Herodes” hizo reír y reflexionar a sus espectadores por unas horas, quizá unos días, pero hasta ahí.
Cuando la “Ley de Herodes se estrenó en 1999, se estrenó salió con 250 copias. “La dictadura perfecta” salió con 1200 copias. Y al parecer recaudó más de ocho millones de pesos el primer día.
Hubo quienes se preguntaban si el gobierno iba a censurarla. (Hacerlo únicamente iba a incrementar la popularidad de la película). Hay quienes dicen que es la película no trae nada nuevo. (Obvio, no es un documental ni mucho menos una denuncia). Y los que le encuentran las pulgas a todo alegan que es una película financiada por el PRI y Televisa y que algo están tramando. En fin.
El estreno de esta película tuvo sin cuidado al gobierno de Enrique Peña Nieto, porque saben que los mexicanos somos bien dejados. A este país ya nada lo mueve de verdad. La muerte de los niños de la guardería ABC sigue impune. La muerte de los estudiantes de Ayotzinapa (aunque sigan diciendo que están desaparecidos) quedará impune. Y así podemos hacer una larga, muy larga, lista de muertos y desaparecidos y de fraudes y de crímenes y de corrupción, y las cosas en México siguen igual. Sí, salen a las manifestaciones y mientan madres y queman camiones y rompen vidrios y grafitean muros. Lamentablemente, el grito a nivel nacional dura poco, porque el verdadero dolor, siempre es local, donde el reclamo nunca calla. 
Total, en cuanto comienzan las fiestas se olvida todo el desmadre político y social. Feliz navidad y próspero año nuevo.



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