Mis libros

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sábado, 29 de noviembre de 2014

Lo dije y lo sostengo: los programas de Chespirito eran estúpidos, misóginos y denigrantes.


Basta con ver cinco minutos de cualquier capítulo de El chavo para comprobar que en su programa se fomentaba la violencia física y psicológica hasta el hartazgo: golpes entre el chavo y Quico, las cachetadas, humillaciones y adjetivos denigrantes de doña Florinda, y toda la violencia que ejercían los demás personajes.

¿Discriminación? También. Si mal no recuerdo, hace unos meses todo el país se desgarraba las vestiduras porque hay bullying en las escuelas… pero no importa que sus niños aprendan en El Chavo cómo discriminar al niño con sobrepeso, a la niña por ser niña, a la señora por ser viuda o por ser soltera y a la eterna víctima: Roberto Gómez Bolaños, en cualquiera de sus personajes, por ser tonto, huérfano o anciano.

¿Fomento a la mediocridad? Sí, Chespirito siempre representó personajes mediocres que generaban lástima y abanderaban la auto compasión. "¿Qué tienes, Chavo?" "Hambre". ¿Jodidos nacimos y jodidos moriremos?


La comedia de Chespirito es idiota por donde se le vea. El mismo chiste repetido miles de veces:

1. El tropezón: en una película de Chespirito se tropieza con todos los objetos de una oficina por aproximadamente cinco minutos. No creo que haya un ser vivo (ni retrasado mental ni borracho) en este planeta capaz de tropezarse con tantas cosas en tan poco tiempo.

2. La cachetada, puñetazo o coscorrón: los programas de Chespirito se produjeron desde 1966 hasta 1995. Supongamos que en cada emisión hubo mínimo 20 golpes. Un capítulo por semana, 52 por año, por 20 cachetadas, por 29 años: alrededor de 30,160 golpes, ¿hay alguien que crea que esto no fomenta la violencia entre los niños?

3. La misma respuesta: Todos conocemos por lo menos cinco de las muchas frases de estos personajes. De acuerdo con estudios psicológicos solamente los niños menores de 8 años pueden reírse del mismo chiste tantas veces. (Por nombrar una: las etapas de desarrollo de Jean Piaget). De hecho las telenovelas mexicanas están hechas para gente con cociente intelectual de ocho años.

(Sí, yo también veía este programa cuando tenía entre cinco y ocho años. Quizá cuando era muy chico me hacía reír, pero con el paso de los años llegó el desencanto hasta que se volvió insoportable.)

Si es un programa tan tonto, ¿por qué gusta tanto? ¿Por qué se transmite en tantos países? Porque la comedia inteligente no es comercial, la comedia local, menos. Por eso México no importa programas de comedia de otros países latinoamericanos. Y porque en todos los países del mundo hay televisión idiota, incluso en Japón. Por eso la comedia de Jim Carry es igual de estúpida, porque es general y se vende en todo el mundo.

Llama mi atención que para muchos, decir que EPN es un pendejo es casi un acto revolucionario; decir que los programas de Chespirito eran idiotas, es una bajeza.


La indignación de tanta gente por las critica a Chespirito debe servirnos como referente de la baja exigencia en calidad de contenidos televisivos.

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