Mañana será 28 de diciembre, día de
los santos inocentes, cuyo fin es joderse al ingenuo que se deje, aunque
supuestamente se conmemora la matanza de los niños menores de dos años nacidos
en Belén, actual Cisjordania Palestina. Pero...
De acuerdo con el evangelio de
Mateo, la matanza ocurrió después de la visita de los Reyes Magos al rey
Herodes I el Grande. Lo cual tendría que ser después del 6 de enero, pero de
entrada, los evangelios no dicen que se tratara de reyes, solo dicen
«magos», lo cual podría entenderse como brujos; tampoco se mencionan sus
nombres, ni la cantidad; podrían haber sido diez o veinte. ¿Entonces, quién
carajos son Melchor, Gaspar y Baltazar? Ni siquiera el día del nacimiento está
claro, pues ninguno de los evangelios especifica ni el día ni el mes. Tal vez
nació el 10 de junio o el 3 de agosto. Lo digo porque de acuerdo con san Lucas
2.8-14 los pastores dormían al aire libre, lo cual en invierno es casi
imposible ya que Belén, situada entre elevadas montañas, recibe frecuentes
nevadas y las temperaturas en la noche llegan hasta los cero grados Celsius.
Ya saben cómo es eso de la
mercadotecnia. Ah, no, ese día no hay regalos. Como sea, el caso es que como
muchas cosas en la Biblia, este episodio es una mentirototota.
Pero regresando a la otra mentira
que acusa al rey Herodes de haber mandado matar a todos los niños menores de
dos años. Mateo y Lucas dicen en sus evangelios que Cristo nació bajo el
reinado de Herodes el Grande, pero éste murió cuatro años antes de que Jesús
naciera. Oh, es un milagro, regresó del más allá para cometer esta atrocidad.
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