Mis libros

Mis libros

miércoles, 13 de enero de 2016

¡Niño, compórtate!

Ayer en una reunión familiar uno de mis sobrinos (el menor de los presentes), de aproximadamente siete años, comenzó a aburrirse. No había más niños de su edad. De pronto gritó desesperado: "¡Ya me quiero ir! ¡No quiero ser un aburrido!" Algunos de los invitados lo miraron con discreción y estoy casi seguro de que pensaron: "Qué niño tan mal educado".
Cabe mencionar que para entonces, varios de los asistentes se encontraban entretenidos con sus teléfonos celulares y otros simplemente tenían su atención fija en un televisor encendido en la esquina del restaurante. A lo que me refiero es que cuando los adultos nos aburrimos en eventos familiares nos distraemos con el Facebook o con cualquier tontería, y eso no está mal visto; pero cuando se trata de un niño, sí. "¡Niño, compórtate!".
Yo le dije a los papás que su hijo estaba en todo su derecho de reclamar. Con frecuencia a los adultos se nos olvida que también fuimos niños y que nos aburrían las cosas de los adultos. Los niños no tienen por qué aguantar los aburridos eventos de los adultos, porque son niños y su atención es de corto plazo. "Ya me aburrí, lo que sigue", así funciona. Así de simple.
Mis primos y yo fuimos sometidos a un régimen autoritario en la infancia: prohibido preguntar, prohibido gritar, prohibido esto, prohibido aquello. Y lo peor de todo: jamás nos dedicaron tiempo de calidad. Los adultos nunca corrieron con nosotros por la casa, ni se acostaron a jugar en el piso con nosotros, ni dibujaron, ni nos leyeron cuentos. Por el contrario: "Párate del piso, como tú no lavas la ropa, los niños no preguntan, ¿ya hiciste tu tarea?".
Recuerdo las crueles visitas a las casas de otros familiares. Y digo crueles, porque nosotros no podíamos pararnos de la mesa, correr al patio y mucho menos gritar: "¡Ya me quiero ir! ¡No quiero ser un aburrido!"

Insisto: los niños están en todo su derecho de reclamar, porque ellos no pidieron venir al mundo y no tienen por qué lidiar con el aburrido entorno de los adultos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario