¿La pobreza de México es por culpa
del gobierno o de los ciudadanos?
Para este momento, seguramente la
mayoría de los que están leyendo esto ya tienen una respuesta: el gobierno.
Maldito y corrupto gobierno. Siempre ha sido, es y será mucho más fácil culpar
a otros de nuestra miseria, y de preferencia, al pinche gobierno. (Y más si se
es fiel seguidor de San Andrés, aunque jamás se cuestionen por qué no erradicó
la pobreza en los cinco años que estuvo al frente del gobierno de la Ciudad de
México).
Pero también sería justo
preguntarnos, ¿qué tanta responsabilidad tenemos cada uno de nosotros? ¿Por qué
hay gente que tiene más que nosotros? El vecino, el viejo amigo de la prepa que
ahora resulta que es gerente de una empresa, y sí, hay que señalarlo: Carlos
Slim. (No faltará quien ya esté pensando: "Pos esque Salinas le regaló el
Telmex"). Lo cierto es que el valor de esta empresa en los años noventa
era muchísimo menor al actual. Slim la hizo eficiente, competente y la puso al
nivel de las empresas más grandes del mundo. Él no nació millonario, ni heredó
su riqueza de un día para otro.
Todos hemos pensado en algún
momento que si el gobierno utilizara todos esos millones que se gastan en
campañas electorales en repartirlo entre los más pobres se acabaría la miseria.
Nada más alejado de la realidad. Si cada uno de los mexicanos recibiera cien
mil pesos, les aseguro que más del noventa por ciento lo derrocharía. Quienes
tienen hijos entenderán lo que digo.
Hay muchos que no sirven para
administrar dinero y mucho menos, grandes cantidades. En otras palabras:
nacieron para ser pobres. Un ejemplo muy claro: todas las ciudades de primer
mundo están plagadas de pobres. La diferencia es que un pobre no se ve tan jodido
en Hong Kong, Nueva York o París, como se ve en Oaxaca, Chiapas, o Guatemala.
Ayer leía que el origen de la pobreza o de la miseria no siempre está en la
ausencia de dinero, sino dentro de nuestra cabeza.http://m.excelsior.com.mx/de-la-red/2016/01/05/1066928…
Se puede argumentar que es por
falta de oportunidades. Aunque no lo crean, en México sí hay muchas
oportunidades: la escuela es gratuita hasta nivel universitario. (Por favor, no
regresemos a la teoría del mártir: "Pero esque yo pasé mi examen y no me
quedé, sufro, sufro".) Hay programas para emprendedores desde hace tres
sexenios. Los servicios médicos, bien o mal, son gratuitos. Algo que no hay en
países de primer mundo. O pagas tu seguro o te mueres. Hace unos días una amiga
holandesa me contaba sobre las deficiencias en las clínicas en su país: a la
mayoría de los pacientes los regresan a su casa sin medicamento.
Hace un par de años conocí a un
señor de Oaxaca, cuyo aspecto era el de un mendigo. Luego me enteré que tenía
tres casas, en dos de ellas rentaba ocho departamentos. Todo esto lo logró
gracias a su esfuerzo: llegó de su pueblo al Estado de México hace veinte años,
y se puso a vender tacos de canasta. Ahora tiene diez empleados repartidos en
diferentes intersecciones, sentados en una silla, frente a una humilde canasta
llena de tacos sudados.
Y antes de que
alguien me diga que no sé de lo que hablo, les digo: yo sí sé lo que es la
pobreza, la sufrí, pero eso no fue razón para sentarme a lloriquear y culpar al
gobierno.
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