Mis libros

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sábado, 28 de junio de 2014

En este país no importa lo que se diga sino quién lo diga

Hasta hace unas cuantas semanas, ningún mexicano había levantado la voz en contra del grito de “puto” en los estadios. Seguramente había muchos incómodos, pero en este país no importa lo que se diga sino quién lo diga. En este caso fue la FIFA, pero al recordar que dentro de cuatro y ocho años celebrará el mundial en dos países en los que se persigue la homosexualidad (Rusia y Qatar) decidió hacerse de la vista gorda ante su señalamiento.

Ayer uno de mis lectores señalaba que si la afición de habla inglesa gritara “faggot”, seguramente los mexicanos sí se ofenderían. Por supuesto. ¿Qué tal si gritaran indios mediocres? ¿O huevones obesos? Solo con leer esto duele, ¿verdad? Al mexicano todo lo que le digan le duele. Basta con recordar el berrinche que hicieron en el 2006, cuando el cantante italiano Tiziano Ferro dijo que las mujeres mexicanas eran feas y bigotonas.

Ni cómo olvidar los comentarios de Jeremy Clarkson, Richard Hammond y James May en la emisión del 30 de enero de 2011 en el programa Top Gear de la BBC de Londres, en la que hablaron del auto mexicano Mastretta 2011 MXT. Al referirse al vehículo, Richard Hammond dijo: "¿Por qué querrías un auto mexicano? Los autos reflejan las características nacionales, ¿no? Entonces, los autos alemanes están muy bien construidos y son implacablemente eficientes, los autos italianos son un poco extravagantes y rápidos. Un carro mexicano sólo sería flojo, irresponsable, flatulento". Jeremy Clarkson, dijo que sería "brillante" despertar y recordar que eres mexicano, "porque podrías simplemente regresar a dormir. La BBC tuvo que ofrecer disculpas porque los mexicanos se habían ofendido y la embajada de México en Inglaterra exigió una disculpa pública.

Me encantaría mencionar la infinidad de ocasiones en que los mexicanos se han ofendido por las bromas o comentarios sobre nosotros en películas, televisión y prensa de Estados Unidos, pero ya las conocemos.

Lo más lamentable de todo este asunto es la forma en la que muchos han amparado este seudo derecho de insultar, en lugar de detenerse a pensar, “Tienen razón, no es válido que insulte a otros, aunque para mí no suene tan ofensivo”. Sí, sí, sí, muchos han repetido hasta el hartazgo el argumento de que decir “puto” es muy común en México, casi como decir carnal. Pero el significado que se le da en los partidos es “poco hombre”, “maricón”, “puñal”.

Pero aludiendo a esa excusa, ¿por qué no pensar que en otros países sí tiene ese significado y sí ofende? Tomemos otras palabras como ejemplo: En Argentina, "cajeta" es una forma vulgar de llamarle a la vagina; en Venezuela le dicen "cuchara"; en República Dominicana y Cuba le llaman "papaya". En Guatemala les dicen “huecos” a las personas homosexuales; en República Dominicana les llaman "pájaros".

Ojalá los mexicanos defendieran otros derechos más importantes con la misma pasión con la que han escudado su postura sobre el grito de puto en los estadios.

Por cierto hoy se llevará a cabo la marcha del Orgullo LGBTTTI en la ciudad de México. Y con eso de que muchos dicen tener amigos gays, ¿cuántos de ustedes piensan publicar hoy en sus muros algo a favor de los derechos de esas personas tan recordadas en los partidos de fútbol? No, ¿verdad? No vayan a pensar sus amigos que son putos.

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