Existe una
fundación en México llamada “Fundación Mariposa” que dice que ayuda a niños a
cumplir sus sueños de viajar a Disneylandia. Sí, así es. ¿Les sorprendió? El
modús operandi es sencillo: ahorre. ¡Sí! Con cómodas mensualidades esta
“fundación” le lleva a su chamaco de vacaciones. ¡Vaya negociazo!
Lo único
ilegal de esta empresa es que trabaja como fundación, lo cual se presta para
evadir impuestos. Las fundaciones en México no están obligadas a rendirle
cuentas al SAT. Para la filantropía enmascarada no existen barreras. La mejor
muestra está en la fundación de Vicente Fox y Martha Sahagún “Vamos México” ¿O
era Vámonos de México? ¿Quieren saber cuánto dinero recibió esta fundación? 400 millones de
pesos en seis años.
Si les pido que piensen en cinco
fundaciones, les aseguro que podrán mencionarlas rápidamente. Y el modo también
lo conocemos: en los cajeros del banco, en las cajas de los supermercados, el
boteó en las calles, tarjetas de kilos de comida en tiendas, el espectáculo
anual, y el ya famoso Ice Bucket Challenge.
De acuerdo con cifras oficiales para el
año 2007 habían 75 595 fundaciones
registradas en Estados Unidos. En México existen 430 organizaciones
que llevan el nombre de “Fundación”. Falta sumarle las que se hacen llamar centro de, comisión, casa, asociación, grupo, iniciativa, liga, observatorio, patronato, programa, red, unidad y todas las que terminen con Asociación Civil (A.C.) o Institución de Asistencia
Privada (I.A.P.).
No cabe duda
que la filantropía ayuda a los más necesitados, lo digo en serio. Y existen
muchas fundaciones que tienen luchas verdaderamente serias. El lado oscuro de
esta historia está en algunos de sus creadores que se aprovechan de esto para
vivir mejor y quienes donan —y lo hacen público— para sentirse menos miserables.
Donar es fácil cuando se trata de cantidades irrisorias. Donar es fabuloso
cuando las amistades en las redes sociales se enteran y le dan “like” al video
del chapuzón con agua helada. Donar es maravilloso cuando se hace popular.
Si en verdad
quisiéramos donar estaríamos cazando fundaciones todo el tiempo. O ya por lo
menos, cada quincena. “Veamos, esta semana quiero donar cien pesos a la
fundación llevemos comida a los rarámuris en la Sierra
Tarahumara. Ah, no, ésa ya pasó de moda”.
¿Qué pensará la gente de alguien así? “Pobre, no tiene vida ni perro que
le ladre. No es para tanto. Con un balde de agua helada y diez pesos a la
alcancía del Teletón una vez al año es más que suficiente”.
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