A veces me irrita muchísimo leer la manera en
que escriben algunas personas en internet, lo cual no aplica con mis lectores.
Afortunadamente la gran mayoría escribe con un margen de erratas, digamos,
aceptable.
Uno no nace con un chip de ortografía
integrado. Entiendo que hay gente que no tuvo la oportunidad de ir a la
escuela. Acepto incluso que parte de la culpa les corresponda a algunos
profesores incompetentes. Y, ¿por qué no?, también algunos padres y madres
holgazanes. Digo, todos cometemos faltas de
ortografía, a veces absurdas y otras inverosímiles, como sopa de letras, ¿qué
quiso decir? Pero hay un límite.
Si ya tienen la capacidad de escribir y de
abrir cuentas en las redes sociales, creo que debe haber un poco de juicio para
percatarse de que están escribiendo —no pésimamente mal—, lo que le sigue.
"X" en lugar de “por”; "C" en lugar de “sé”; "D"
en lugar de “de”; "Q" en lugar de “que”; "M" en lugar de
“me”. ¿De verdad es tan difícil agregar una o dos pinches letras más al momento
de escribir? ¿Qué hay de complicado? Y el colmo de todo esto: ¡Las redes
sociales tienen corrector automático!
Las faltas de ortografía en la juventud
mexicana son el reflejo de la patética debacle por la que está transitando la
preparación académica, la falta de lectura, la holgazanería, la indiferencia, y
por supuesto, la incapacidad de cada uno de estos individuos para comprender que
errores tan insignificantes son catastróficos para su imagen laboral y
personal.
Sí,
ya imagino lo que pasará por las mentes de los que se sientan ofendidos.
Algunos mexicanos se han instalado convenientemente en el trono del
conformismo, y al grito ridículo de un pobre diablo se defienden: "Me vale
madres lo que piensen de mí. Si ya saben que soy un mediocre para que leen lo
que escribo en el feis".
¿Qué te puedo yo decir? Llevo una vida renegando por lo mismo. La mediocridad de la ortografía su mediocridad general. Si de todas formas se entiende (o eso creen, al menos), ¿para qué hacerlo bien? Y así va nuestro pobre país dando tumbos por su mediocridad. Con que medio funcione, basta. Por eso no brillamos en parte alguna.
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